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De Primera Mano/Francisco Javier Ruiz Quirrín

 

“HÉROES NACIONALES” EN EL PASADO, PIDIERON Y ACEPTARON AYUDA DE EU

EN LOS días recientes y como un propósito del gobierno de la presidenta Sheinbaum de hundir a la senadora sonorense, Lilly Téllez, se ha expuesto en los espacios oficiales la expresión “Traición a la Patria”, tipificado como delito en el Código Penal Federal, condicionado a que el mexicano que cometa esta acción, deberán probarse sus ligas con un gobierno extranjero con fines de sumisión.
No es el caso de la legisladora Téllez, ya que ésta última, haciendo uso de su libertad de expresión, ha estado de acuerdo al igual que miles y miles de mexicanos, en que el gobierno de México requiere apoyo internacional para combatir a los cárteles de la droga.

Antes de continuar con una compaña contra la imagen deLilly Téllez, habría que revisar la historia, que nos muestra varios ejemplos de mandatarios que accedieron a las condiciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos, a cambio de lograr apoyos extraordinarios, sobre todo con recursos que se utilizarían para vencer a enemigos en guerras intestinas.

En 1823, dos años después de haberse consumado la independencia de México, el embajador de Estados Unidos, Joel R. Poinsset, fundó una Logia Masónica “Yorkina” e ingresó a ella a destacados militares, los que finalmente accederían a la seducción del poder para derrocar al libertador, Agustín de Iturbide, así como bautizar a la nueva nación con el nombre de “Estados Unidos Mexicanos”.

Guadalupe Victoria, miembro de esa Logia, fue elegido por Poinsset como primer presidente bajo un régimen republicano y centralista, admitiendo además la fatalidad de fijar una recompensa para aquel que asesinara a Iturbide, ordenamiento que se cumplió ante un exceso de confianza de la víctima, fusilado por quien aún consideraba amigo en el estado de Tamaulipas.

Durante la llamada “Guerra de Reforma” (1858-1861), el presidente Benito Juárez (idolatrado por la “cuarta transformación”) era muy asediado por un exitoso general conservador de nombre Miguel Miramón, quien incluso había ocupado la presidencia de la república a los 26 años de edad.

Perseguido por todos los caminos del país, Juárez encontró en el poblado Antón Lizardo, Veracruz, un refugio. Desde ahí contactó al presidente de los Estados Unidos, James Buchanan, a quien solicitó apoyo económico, sobre todo por la precaria condición económica de la tesorería nacional y para poder responder los ataques de Miramón.

El “Benemérito de las Américas” admitió a cambio la firma del Tratado “MacLane-Ocampo” (protocolizado por los cancilleres de ambas naciones, Robert MacLane y Melchor Ocampo), el 14 de diciembre del año 1859, que autorizaba al gobierno de los Estados Unidos a transitar libremente por territorio nacional para el traslado de mercancías, en especial por el Istmo de Tehuantepec, con la idea de crear un canal, el mismo que años más tarde se consolidaría en Panamá.
La invasión francesa en 1862 frustró los proyectos estadounidenses, ya que fue hasta 1867 que Juárez venció a Maximiliano de Habsburgo.

Ya en el siglo XX y siendo presidente de México el general Álvaro Obregón Salido (1920-1924) sufrió la rebelión “Delahuertista” encabezada por su paisano y expresidente de la república durante seis meses, Adolfo de la Huerta.

Éste último no dejaba gobernar al huatabampense, ya que incluso registraba varios éxitos en los encuentros armados.No le quedó más remedio a Obregón que acudir por ayuda al presidente Warren G. Harding para enfrentar la situación, petición que fue aceptada a cambio de la firma de los llamados “Tratados de Bucareli” que autorizaba al “Tío Sam” meter las manos en el petróleo mexicano, lo que operó hasta la expropiación petrolera ordenada por el presidente Lázaro Cárdenas en 1938.

Más cerca de nuestros tiempos, el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) aceptó un millonario apoyo económico del presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, obligado por el déficit económico provocado por el conocido “error de diciembre” y los nefastos efectos del “FOBAPROA”, -implementado para solventar los créditos de las grandes firmas nacionales y los bancos-, a cambio de “abrir” la elección presidencial del año 2000, a un partido distinto al PRI, lo que efectivamente ocurrió.

¿Alguno de estos hechos históricos y sus protagonistas podrían ser considerados como ejemplos de una traición a la patria?
Posiblemente la respuesta sea afirmativa. Esos mandatarios no pasaron a la historia como traidores a la patria, simple y sencillamente porque fueron ganadores en los juegos del poder. Y la historia la escriben los ganadores.

En los tiempos que ahora vivimos, valdría la pena recordar los ejemplos de sujeción del entonces presidente López Obrador a las exigencias del presidente Donald Trump, a cambio de desestimar la imposición de aranceles.

¿Y qué decir del regalo de López Obrador y la presidenta Sheinbaum a la dictadura cubana de Castro y Miguel Díaz Canell, enviando millones de litros de gasolina a costa del pueblo de México?

Ahora podría probarse la presencia estadounidense en nuestro suelo para atacar al narcotráfico en un soterrado acuerdo binacional a cambio de la impunidad para protectores de bandas delincuenciales.

SIN FONDO MINERO… ASÍ FUE… En los años noventa del siglo XX se unieron pobladores de los municipios donde operan las minas, así como gobernadores, alcaldes y legisladores federales, para luchar por la implementación de un fondo que se utilizara para el mantenimiento de sus ciudades y pueblos, en parte afectados por la operación de las minas y, en particular en Sonora, por el Grupo México, de Germán Larrea Motavelasco… Aquello costó intensas horas de lucha hasta lograr el propósito…

Las compañías mineras comenzaron a pagar un impuesto especial para conformar ese fondo, que en los años subsecuentes, -hasta el 2018-, fue muy útil para llevar a cabo obras como la pavimentación, red de agua potable y hasta la construcción de caminos, entre otros…

López Obrador suspendió el Fondo Minero bajo el argumento de que había mucha corrupción… Como en decenas de casos más con los organismos autónomos, mató al enfermo pero no a la enfermedad… Ninguno de esos “corruptos” pisó la cárcel… Sonora debió haber recibido a partir del año de la “desaparición” de ese recurso, poco más de 1,200 millones de pesos… Eso ya no sucedió jamás…

En la gira que efectuó el gobernador Alfonso Durazo por Cananea esta semana, el tema del Fondo Minero se hizo presente ante la exigencia de algunas voces locales… Sin embargo, se ha sabido que en los hechos, la “bolsa” que conformaba el Fondo Minero no desapareció porque las compañías continúan aportando… Se sabe también que ese dinero es usado en otras cosas por el gobierno federal…