!QUÉ POCA MADRE!
Es menester personal declarar en presencia del osito bimbo y el santo niño de Atocha bajo juramento y a condición de no mentir, no robar y no traicionar, que empiezo a tener serias dudas acerca de la leyenda urbana que sugiere la subordinación del poder judicial al ejecutivo en Sonora, ya que me cuesta no pocos esfuerzos el concebir que mi tío poncho sea fan de la bonita costumbre japonesa de la nada atractiva práctica de la autoinmolación conocida como harakiri justo en la recta final de su administración de nuestra Sonora querida y consentida.
Eso por aquello de una súbita recurrencia en actos de autoridad emanados del epicentro de la justicia pronta y expedita que, últimamente de a tiro por viaje nos sorprende con actuaciones hollywoodescas, incluso, tan vistosas como la del ICE correteando paisanos y todo lo que se le parezca, cuando de aprehender presuntos culpables se trata.
Ya vimos lo de la SEC y lo de Waldos, donde Elliot Ness se viera ternurita de párbulos ante los operativos de los que ya quisieramos saber en tratándose de delincuentes de los de a deveras, cosa que no hemos visto ni veremos diría Don Teofilito, aunque no todo está perdido, diría el sheriff, cuando la fuerzas vivas de la ley y el orden se fueron sobres por dos “peligrosos” ex funcionarios de la SEC y en una de las más reciente en la que, entre otros peliculescos arrestos, poco faltara para que al novio lo sacaran en el momento culminante de todo aquel improbable pero posible nuevo enlace donde la torta milagrosamente sobreviviera al recreo, lo cual hubiese sido el colmo de la premeditación alevosa y ventajosa más huérfana de la historia de la justicia universal, algo peor que lo del tigre de santa Julia diría el respetable.
Pero “aún hay más” diría el finado tío del senador más chic y futurista del honorable senado mexicano, con lo que la más reciente peripecia del brazo largo de la justicia que sin titubeos se estirara desde la bella capital de Sonora hasta la heroica Guaymas para regalarnos la insuperable imagen para cadena nacional y en estas, también internacional, donde, atendiendo con su acostumbrada e infalible prestancia del cumplimiento del deber ante la barbarie y peligro inminente para chicos, medianos y grandes, la policía estatal detuviera, empapelara y encerrara ni más ni menos que en el cereso del puerto a tres peligrosos manifestantes de la tercera edad con aspecto de sobrevivientes de Palestina, un mirón y dos presuntos vendedores de chicles infiltrados del Taliban, con todo y bazuka empotrada en las entrañas de su perro salchicha , por manifestarse interrumpiendo el flujo vehicular del corazón de la aromática Guaymas, a instancias de la infalible y presunta aspirante a gobernarnos, Carla Córdoba, dama de hierro adorada por las multitudes guaymensas, que no tuvo de otra que pedir refuerzos para tan riesgosa misión con la que, a Dios gracias, volvió el orden y la tranquilidad para los así aliviados habitantes porteños… Toda una proeza, out with the hat!!!
Horror!!!, así deben estar gritando desconsolados los hoy achicopalados Yaquis de Vicam, Potam y whatever que, con esto, cualquier intención de volver a sacar la piolita y los tractores para volver a pasar la charola en la México 15 por las yoremes tierras sagradas, tendría mucho peor desenlace que este culebrón, viendo así que por fin #Yastuvo y nada de cerrar carreteras en lo sucesivo porque por fin se ha acabado la impunidad en este Sonora más que profundo.
Si ya se cansó de aplaudir semejantes hazañas generadoras incluso de étnicos arrepentimientos, agregaríamos tres comentarios.
Esta recurrencia de ocurrencias justicieras concatenada con lo que luce como una andanada nacional contra el gober Durazo para evitar su ascenso a la secretaría de gobernación, cuesta trabajo de concebirse como un acto de autoinmolación política y hace pensar en la posibilidad de una errática operación del aparato de procuración de justicia o una muy comedida manifestación de fuego amigo, tan oportuna como valiosa por estas alturas del partido con semejantes despropósitos.
Poco abona a la percepción pública de un gobierno el proceder selectivo de su fuerza pública que, por el lado de cumplir con su deber para prevenir, combatir al crimen, proteger y servir a la ciudadanía, se perciba condescendiente con los desalmados a la vez que implacable con los desarmados, en lo que no puede interpretarse de otra manera que no sea un abuso y en estas hasta un abuso mezquino.
Difícil concebir en un o una aspirante a gobernar nuestro estado, menos aún en calidad de presidenta municipal en funciones, el pretender generar una imagen de justiciero implacable con personas indefensas, y menos aún con un absurdo y condescendiente apoyo estatal contra quienes, desesperados por el despotismo autoritario que dilata y omite abusivamente, se vieran obligados a reclamar a su entender desde la propia indefensión como fraudeados acreedores por su tiempo laboral y cotización de un sistema de retiro que les ha sido abusivamente negado con lo que se les ha robado la tranquilidad de un retiro digno y su acceso a atención médica urgente en su caso, según lo trascendido e informado por la aguerrida y valiente periodista Águeda Barojas, y que hoy les coloca tras las rejas en lo que luce o se quiere hacer lucir como un sonora bizarro donde la justicia empieza a verse como recurso de mezquindad y no de… Que poca madre.
@dparra001

