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Opinión/Jesús Antonio García Ramírez

 

LA REVOLUCIÓN PASIVA EN MÉXICO

 

1. Consideraciones previas 

En el México actual, la política y la sociedad se encuentran en un momento de gran complejidad y transformación. La Cuarta Transformación (4T) ha generado expectativas y debates sobre su rumbo postneoliberal. En este artículo, exploraremos la relación entre la 4T y la Revolución Pasiva, un concepto desarrollado por Antonio Gramsci para describir cómo las clases dominantes logran mantener su poder y control sobre la sociedad a través de la absorción y neutralización de las demandas y movimientos sociales. Nuestro objetivo es analizar cómo la 4T puede ser vista como un intento de consolidar un nuevo bloque histórico, en el que se incorporan algunas demandas sociales y políticas, pero se mantiene el modelo económico neoliberal.

Según Antonio Gramsci, la Revolución Pasiva es un proceso en el que las clases dominantes logran mantener su poder y control sobre la sociedad a través de la absorción y neutralización de las demandas y movimientos sociales. En este contexto, la 4T puede ser vista como un intento de consolidar un nuevo bloque histórico, en el que se incorporan algunas demandas sociales y políticas, pero se mantiene el modelo económico neoliberal.

Beatriz Stowics, por su parte, sostiene que la Revolución Pasiva es un proceso que implica la transformación de la sociedad a través de la absorción de las demandas y movimientos sociales. En México, esto se ha manifestado en la forma en que el Estado ha respondido a las demandas de los movimientos sociales, a menudo a través de la creación de programas y acciones que buscan atender las necesidades de los ciudadanos, pero que en realidad no abordan las causas profundas de la desigualdad y la exclusión.

 

2. A manera de reflexión

La Reforma Electoral, implementada en el marco de la 4T, es un ejemplo claro de cómo la Revolución Pasiva puede manifestarse en la práctica. Por un lado, la reforma ha fortalecido la democracia en México al aumentar la participación ciudadana y la transparencia en los procesos electorales. Sin embargo, si se queda en la superficie, sin abordar las estructuras profundas del poder y la desigualdad, puede convertirse en un paliativo que no resuelve los problemas de fondo.

La oposición y algunos aliados han reaccionado ante la iniciativa de la presidenta, anteponiendo sus intereses facciosos y bloqueando cualquier intento de reforma que pueda afectar sus privilegios. Esto es un ejemplo claro de cómo la Revolución Pasiva puede ser utilizada para mantener el statu quo y evitar cambios profundos en la sociedad. La democracia, en este sentido, se convierte en un ejercicio de participación ciudadana limitado a la emisión de votos, sin que se aborden las causas estructurales de la desigualdad y la exclusión.

Un ejemplo concreto es la situación de los partidos políticos, que siguen siendo entidades cerradas y poco transparentes, lo que limita la participación ciudadana y la rendición de cuentas. Otro ejemplo es la falta de acceso a la justicia para los sectores más vulnerables de la sociedad, lo que perpetúa la impunidad y la desigualdad. Según datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en 2022, el 70% de los delitos cometidos en México no fueron denunciados, y de los que se denunciaron, solo el 10% llegaron a una sentencia.

 

3. Consideraciones finales

La Revolución Pasiva en México es un proceso que nos confronta con la pregunta fundamental: ¿qué tipo de sociedad queremos construir? ¿Una sociedad en la que el poder y la riqueza están concentrados en manos de una élite, o una sociedad en la que la justicia social y la igualdad de oportunidades son la norma? La respuesta a esta pregunta dependerá de nuestra capacidad de superar la inmediatez y la superficialidad, y para abordar las causas profundas de la desigualdad y la exclusión.

En este sentido, es fundamental que la sociedad civil se organice y exija cambios profundos en la estructura del poder y la economía. La 4T puede ser una oportunidad para construir un México más justo y equitativo, pero es necesario que se aborden las causas estructurales de la desigualdad y la exclusión. La historia no se detiene, y es hora de que nos unamos para escribir un nuevo capítulo en la lucha por un México más justo y equitativo.

¿Iremos hacia una 4T real, que transforme de forma y fondo las estructuras del poder y la economía, o seguiremos por el camino de la consolidación del posneoliberalismo, donde la desigualdad y la exclusión se perpetúan? La respuesta a esta pregunta dependerá de nuestra capacidad para reflexionar críticamente y para tomar decisiones informadas sobre el futuro de México.