Por Rodrigo Hernández López
CIUDAD DE MÉXICO (apro).-Tenía 25 años. Especializado en temas de narcotráfico había publicado en el periódico El Imparcial una serie titulada “Mafia en Sonora”, ahí reveló el contubernio entre la policía y el narcotráfico. Fue visto por última vez el 2 de abril de 2005 entre las 22:30 y las 23:00 horas, desde entonces el paradero de Alfredo Jiménez Mota es desconocido. A más de dos décadas del caso, la Fiscalía General de la República (FGR) presentará avances de la investigación, al menos así lo informó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Durante la conferencia de este martes, la mandataria anunció que pedirá tanto a la fiscal general, Ernestina Godoy, como a la Comisión de Búsqueda, detalles actualizados sobre las investigaciones.
Hace cinco años, el Estado mexicano concedió una disculpa pública a la familia del periodista. Fue el primer hecho en su tipo. El acto fue encabezado por el entonces subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez.
La noche de su desaparición, el reportero se reunió con dos funcionarios, uno de ellos Andrés Montoya García, quien fue subdirector general del Sistema Estatal Penitenciario de Sonora. Y recibió la llamada del entonces subdelegado de la Procuraduría General de la República (PGR) en Sonora, Raúl Fernando Rojas Galván.
Una versión que circuló entre colegas periodistas y autoridades refería que en la desaparición se encontraba involucrado el grupo “Los Salazar”, identificado como brazo ejecutor del Cártel de Sinaloa.
Proceso documentó en su edición 1577 publicada en 2007, que un grupo de funcionarios municipales y estatales se coludieron con Raúl Enríquez Parra y le encargaron a Félix Moroyoqui ejecutar al reportero. El jefe de Enríquez Parra era Ricardo Robinson, el hermano del entonces gobernador Eduardo Bours Castelo.
La denuncia fue hecha por el teniente Jesús Francisco Ayala Valenzuela, policía municipal de Navojoa.
“La verdadera razón por la que desaparecieron a Jiménez Mota es que estaba trabajando en un reportaje donde iba a desnudar a este grupo político, que da protección a los narcotraficantes más fuertes de Sonora. De alguna manera el grupo político se enteró de eso, y se dio la orden de su desaparición poco antes de que Alfredo recibiera unas grabaciones con las que sustentaría su trabajo”, detalló el efectivo.
Esta declaración fue realizada ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la entonces Procuraduría General de la República (PGR), además de organismos internacionales como Amnistía Internacional y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
-¿A quién le encargaron la desaparición?
-A un policía que fue compañero mío en Navojoa, Juan Ausencio Félix Maroyoqui. Como le tenían que encargar el trabajo a alguien de mucha confianza… le pidieron el favor a Juan Ausencio el trabajo. Él era sicario de la organización de Los Números, y el trabajo lo hizo con un grupo de ocho sicarios y policías de su grupo. Al reportero no lo mató (Joaquín) El Chapo Guzmán, ni los Beltrán Leyva, eso es pura mentira. Fue este grupo quien se lo entregó a Los Número; es esa mafia de cuello blanco que opera en Sonora.
Un mes después de la desaparición del reportero, el cuerpo de Félix Maroyoqui fue encontrado en la zona del niño en Ciudad Obregón, en el llamado Canal Alto.
Mientras trabajaba para El Imparcial, Jiménez Mota publicó documentos que contenían información sensible sobre la organización Beltrán Leyva, conocida como Los Tres Caballeros, y su alianza con la banda de Enríquez Parra, un grupo de narcotraficantes con sede en la ciudad de Álamos.
El reportero publicó un caso conocido como “el cuarto pasajero”, en el que se descubrió que las autoridades sonorenses habían arrestado a Daniel Irene Enríquez Parra, el narcotraficante, después de una “narcofiesta” en Tobadito el 11 de septiembre de 2004.
La policía solo detuvo a tres acompañantes de los narcotraficantes, dejando en libertad a Enríquez, a pesar de que lo arrestaron en un automóvil que transportaba un arsenal de armas. La investigación de El Imparcial le valió al periódico el Premio Nacional de Periodismo.
Han pasado 21 años y Jiménez Mota no ha sido encontrado, no se ha acusado a nadie, y el caso, como el de muchos periodistas asesinados, sigue sin resolverse y en la impunidad.
Esta es la segunda ocasión en que a la presidenta se le cuestiona sobre la investigación entorno al periodista. La primera ocurrió el 1 de abril del año pasado cuando la reportera Shaila Rosagel preguntó sobre los avances de la investigación.
– Presidenta: bueno, durante la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador hubo una acción, se pidió perdón por parte del Estado a la familia y se hicieron algunas cosas con la familia sobre el tema de Alfredo, pero, bueno, la investigación sobre el caso lo lleva, lo tiene la FGR y hasta el momento, no sabemos qué avances ha habido.
– Preguntamos a la Fiscalía, respondió la presidenta.
TOMADO DE PROCESO.COM.MX

