Entretelones/Samuel Valenzuela

HomeColumnas de Opinión

Entretelones/Samuel Valenzuela

 

EL ARCO

EN PRIMERA INSTANCIA… resulta una soberana estupidez imponer un límite máximo de velocidad de 50 kilómetros por hora en una carretera de tres carriles por sentido; no en una calle, boulevard o avenida, sino en una carretera y por ello nadie respeta dicha disposición absurda.

En segunda instancia, desde el puente de la carretera 15-Ures, rumbo a Hermosillo o a la inversa, por lo regular hay una nube de agentes de tránsito en motocicleta y patrullas de las prietas denominadas  “Proximidad Ciudadana”, armados con pavorosas pistolas de radar haciendo estragos en ciudadanos que entran o salen de la capital de Sonora.

Desde esa perspectiva, sabe para qué diablos se tiene un arco poco más al sur de ese puente, desde el cual se expiden multas por exceso de velocidad, sin que tengamos idea de cómo es la selección de los inculpados, porque resulta por demás evidente que nadie respeta esos estúpidos 50 kilómetros por hora, a excepción de este reportero porque mi carrito no puede alcanzar esa velocidad en tan corto tramo.

Y en tercera instancia, suponíamos que el uso de esa tecnología recaudatoria estaba condicionada a la atención personalizada de un agente de tránsito para la entrega de la infracción, concesión aceptada por la comuna capitalina, luego del regular borlote al anunciarse las mentadas fotomultas, cuando incluso se dijo que se trataba de un período de pruebas.

Sabe en qué instancia del ayuntamiento a cargo de Antonio Astiazarán se cometió un error tan de primaria, porque siempre será un error encajar la uña a finanzas familiares tan precarias en estos días, sin importar sean con el pretexto de prevenir accidentes viales con resultados fatales, porque esos estúpidos 50 kilómetros por hora como tope, fácilmente llegan a 70, 80 o más en el Boulevard Kino, Morelos, Rodríguez, Rosales, Serna, Navarrete, Solidaridad, Lázaro Cárdenas, Progreso, pero como ahí no hay arcos de asalto, no pasa nada.

Para acabar con las dudas, la revocación de visas aplicadas ya a varios políticos y personajes de la vida pública de México de parte del departamento de Estado del gobierno de los Estados Unidos, no es por simples asuntos administrativos, si no que se trata del primer extrañamiento por la presunción de la comisión de delitos transfronterizos relacionados con el crimen organizado y producto de extensas investigaciones durante meses.

También no es de extrañar la presencia de personal de inteligencia de diversas agencias del gobierno gabacho que operan en territorio mexicano en apoyo bilateral para combatir a carteles de la droga principalmente en el suministro de datos con la condición de no inmiscuirse en forma directa en acciones derivadas de dichas acumulaciones de datos. > Archivo Confidencial: Desde nuestra perspectiva esos son las conclusiones sobre asuntos de moda en estos tiempos, durante la ilustrativa comparecencia de Odracir Espinoza Valdez en la Mesa Libre Expresión la mañana de este miércoles, espacio de debate, reflexión y análisis en donde el primer fiscal anticorrupción de este país, comentó sobre sus experiencias durante sus 4 años de trabajar en el área de combate a delitos trasnacionales de la embajada de Estados Unidos en México.

Con casi seis años muy complicados en su ejercicio de aplicar el rigor de la justicia a los corruptos del gobierno de Guillermo Padrés y tener en su currículum el haberlo metido al bote, así como a otros de ese podrido régimen, Espinoza Valdez emigró a la capital del país y dada su experiencia en el tema y contactos creados durante procesos judiciales contra esos léperos que pretendieron sustraerse de la acción de la justicia mexicana escondiéndose en EEUU, fue invitado para aplicar sus conocimientos en la difícil relación bilateral que en ese rubro caracteriza las relaciones entre ambos países.

Foto: Carlos Villalba/El Sol de Hermosillo