El Zancudo/Arturo Soto Munguía

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El Zancudo/Arturo Soto Munguía

 

HUELGA, REVERSA, ESCALADA DE GRILLAS; CICLÓNICO FIN DE SEMANA

“No hay institución que aguante dos huelgas al año”, declaró la semana pasada el gobernador Alfonso Durazo, a propósito de la eventualidad de que el STAUS (académicos) estallaran la huelga en la Universidad de Sonora, después de que el STEUS (manuales y administrativos) lo hicieran paralizando la universidad por 22 días, con una ‘huelga de hecho’, desconocida por la autoridad laboral, que había ordenado archivar el expediente del emplazamiento.

Hay razón en las palabras del primer mandatario, pero los maestros universitarios, que tienen décadas de experiencia en estas lides vieron como una provocación que un juez les aplicara la que le aplicaron al STEUS, y en una votación abrumadoramente mayoritaria (mil 008-562) decidieron colgar las banderas rojinegras en la Máxima Casa de Estudios.

La rectoría de la Unison difundió ayer un documento en el que reiteran los ofrecimientos al sindicato de maestros; los mismos que no fueron aceptados en accidentadas mesas de negociación previas; 4% de aumento salarial en apego al tope salarial fijado por el gobierno federal desde hace 30 años, y menos del dos por ciento en prestaciones, lo que fue rechazado en la asamblea general y la universidad está de nuevo en una huelga de resultados impredecibles.

Bueno, no tanto. 49 mil estudiantes sin clases y la posibilidad de que se pierda el semestre es un escenario real, aunque nunca ha sucedido.

Ignoro si la dirigencia del STAUS, dominada desde hace al menos 30 años por una misma corriente del sindicalismo universitario donde a lo largo de todo ese tiempo se han enquistado prácticas no del todo sanas como el nepotismo, la corrupción y el agandalle, como se difundió en un video viralizado en redes sociales, operó para evitar la huelga, o para potenciarla.

La duda es razonable y cualquiera de las dos hipótesis es necesariamente preocupante.

Vemos. El STAUS es, a no dudarlo, un sindicato combativo, siempre identificado con la izquierda -al menos en sus dirigencias- y que durante los gobiernos del PRI y el PAN fue un auténtico dolor de cabeza para ellos.

En 2018, muchos de esos sindicalistas formaron lo que se conoce como “Morena Universitaria”, una organización que participó activamente en la campaña de Alfonso Durazo por la senaduría, tragándose el sapo de tener que apoyar a Lilly Téllez como su compañera de fórmula. Apoyaron también al hoy gobernador en su triunfante campaña 2024.

Con la herida abierta de la imposición de la Ley 4 en 1991, esos sindicalistas empujaron la reforma a esa legislación, y ya con un Congreso mayoritariamente morenista, lo lograron. Una victoria rara, porque al conseguir un nuevo marco jurídico para democratizar la vida interna de la Unison, desaparecer la Junta Universitaria y volver a las elecciones abiertas para elegir a los titulares de todos los órganos de gobierno en la universidad, perdieron la mayoría de las posiciones en el Colegio Universitario y el resto de esas instancias.

Perdieron también la elección de rector(a) el año pasado, cuando postularon a un exdirigente sindical, Cuauhtémoc González y a cabezas de otras planillas que terminaron uniéndose en la recta final del proceso, y ni así pudieron ganarle a Dena María Camarena, a la que identificaban como la candidata de la derecha.

Hoy, rectoría marcha de la mano con el gobierno estatal que, hay que decirlo, ha destinado recursos extraordinarios a la Unison, que sin embargo no parecen suficientes para las expectativas del sindicato, cuyas bases (insisto: no sé si su dirigencia) abrieron frente a Rectoría y al gobierno.

Un amigo, veterano de aquellos tiempos de amor y de guerra en las luchas universitarias resume esta relación gobierno de Morena-STAUS de la siguiente manera: “Es un romance muy viejo, de noviazgo, en el que en cuanto se casaron, uno está siendo infiel, y el otro nomás hace muecas, pero aguanta todo.

Queda mucho por escribir en esta historia.

II

 

Odio decir “se los dije”, pero en el anterior despacho anticipábamos que el Ayuntamiento de Hermosillo tendría que hacer una reconsideración en el tema de las ‘fotomultas’, habida cuenta la cantidad de quejas que suscitaron y el intenso debate en todos los foros de opinión.

El abordaje del tema tiene varias vertientes: la jurídica, la fiscal, la social, pero sobre todo, la política. Lo decíamos ayer: a ningún gobierno le va a redituar aplausos eso de meterle la mano al de por sí castigado bolsillo ciudadano, como pretendía hacerlo esta política que en números gruesos significaría al menos unos 70 millones de pesos anuales para el gobierno municipal, a costillas de las economías familiares.

El alcalde Antonio Astiazarán, que no es un improvisado en la política, pero que además tiene amplias expectativas de figurar como candidato de la oposición al gobierno del estado hizo bien en dar marcha atrás, y reconsiderar las multas, sustituyéndolas por amonestaciones.

Y es que las fotomultas agarraron parejo. No distinguieron afines y adversarios, que en sentido estricto, es la premisa que debería guiar todas las políticas públicas en una sociedad democrática, pero como acá en el rancho la democracia no es uno de nuestros fuertes, la quejumbre social vino incluso desde los más confesos ‘toñistas’ de la comarca.

Tampoco hay que perder de vista lo que bien señala el alcalde, mostrando apertura al diálogo y capacidad para atender las demandas ciudadanas: hay un problema serio en la ciudad, accidentes que han enlutado hogares y llenado de tristeza a las familias que tuvieron la desgracia de ser partícipes de accidentes por no respetar las normas.

La reconsideración del alcalde viene siendo una decisión equilibrada entre la seguridad de las familias y el apoyo a la economía de los ciudadanos, pero sobre todo, arroja luz sobre un tema que nos involucra a todos: el de la responsabilidad social que, algún día, no sé cómo ni cuándo, debería asumirse sin necesidad de medidas coercitivas.

III

Ciclónico cierre de semana: huelga en la Unison, reversazo en el Ayuntamiento con las fotomultas, reposicionamiento de aspirantes a las palabras mayores en el partido hegemónico y fuertes cuestionamientos al estado que guarda la política de salud pública en el estado por parte de MC.

La dirigente estatal del partido naranja, Natalia Rivera presentó un diagnóstico de los estragos que ha generado la pérdida de la rectoría estatal sobre el sistema de salud a partir de 2018, cuando la federación tomó las riendas de ese sistema, haciéndose del control total: desde los edificios, vehículos, mobiliario, equipo y hasta la nómina.

Esto, dijo, ha derivado en la pérdida de información, que se traduce en opacidad y falta de elementos para la evaluación de las políticas públicas en la materia.

Aun así, hay indicadores que muestran rezagos preocupantes, como el hecho de que Sonora se encuentre en los primeros lugares entre los estados con mayor incidencia de dengue, y registra un incremento de 41% en la letalidad de la rickettsia; reaparecieron enfermedades como el sarampión y se incrementó la vulnerabilidad estructural por el aumento de sonorenses sin acceso a los servicios de salud.

De acuerdo con el análisis presentado por Rivera Grijalva, Sonora se encuentra solo debajo de Guerrero en materia de abasto de medicinas, ya que menos del 50% de las personas que presentan una receta médica en el sistema de salud pública, logran surtirla de manera completa.

Por tercera semana consecutiva, la dirigente de Movimiento Ciudadano reiteró el llamado a la ciudadanía para que siga participando en el programa “Algo en la bola”, que busca recoger propuestas para mejorar el ejercicio de gobierno.

IV

Cáigase pa’tras, hidráulico lector, agropecuaria lectora, con el resultado de la encuesta elaborada por la empresa Demotecnia, liderada por María de las Heras, con la que mide el posicionamiento de los aspirantes de Morena y aliados a la candidatura al gobierno del estado.

En ella, Célida López Cárdenas, la secretaria de Agricultura, Ganadería, Recursos Hidráulicos, Pesca y Acuacultura, aparece como la más conocida entre los sonorenses, con un 44%, y una de las que los encuestados relacionaron más con Morena, solo por debajo de Lorenia Valles y Heriberto Aguilar.

Célida es un caso atípico, pues al preguntar la opinión sobre su persona, tiene el porcentaje más alto (18%) de menciones buenas, pero también uno de los más altos de menciones malas (9.8%).

Para tener una referencia, los menos conocidos son Heriberto Aguilar y Froylán Gámez y la menos relacionada con Morena es María Dolores del Río; Javier Lamarque aparece bajo en las menciones de opinión buena, pero también en las malas (9.9 – 4.4) y la que sale alta en menciones buenas es Lorenia Valles (13.6), pero con una carga negativa muy baja (1.8).

En general, según la encuesta citada, Célida López y Lorenia Valles se posicionan como los mejores perfiles a la hora de preguntar por quién votarían (13.6 y 12.4 respectivamente), y la sorpresa es que Javier Lamarque se va hasta el cuarto lugar en este reactivo, con el 9.7%, por debajo incluso de María Dolores del Río, aunque supera a Heriberto Aguilar (5.5) y a Froylán Gámez (4.5).

Si a usted, demoscópico lector, escéptica lectora, le interesa acopiar más información sobre este estudio, pueden consultar la página de la empresa encuestadora, y ya sacarán sus propias cuentas.

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