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En 3y2/David Parra

 

LA GUERRA DE LAS PERCEPCIONES

En política, pocas cosas resultan tan eficaces como sembrar una duda que nadie puede comprobar de inmediato, pero que todos terminan comentando. No hace falta presentar pruebas concluyentes; basta con elegir el momento adecuado para colocar el tema en la conversación pública y obligar al adversario a defenderse. En la era de la comunicación instantánea, la percepción suele correr mucho más rápido que los hechos.

Algo de eso ocurre con el gobernador Alfonso Durazo, luego de las versiones periodísticas que aluden a presuntas investigaciones en Estados Unidos. Más allá del impacto mediático, conviene poner las cosas en su justa dimensión: hasta ahora no existe información oficial que confirme la existencia de un procedimiento abierto o de una investigación formal en su contra. En consecuencia, cualquier afirmación categórica rebasa el terreno de los hechos para instalarse en el de la especulación.

Ello no significa restarle importancia al episodio. Por el contrario, el hecho de que el mandatario haya salido a responder y solicitado aclaraciones demuestra que entendió el tamaño del desafío. En política, la reputación también se administra, porque una narrativa adversa, aun cuando carezca de sustento definitivo, puede generar costos si no encuentra una respuesta oportuna.

Sin embargo, quizá la pregunta más relevante no sea quién aparece mencionado, sino quién obtiene beneficios de que el tema permanezca vigente. Ahí es donde el análisis político adquiere mayor relevancia que el flashazo de un encabezado.

Sonora vive un proceso de reacomodo político acelerado. Morena busca fortalecer su estructura territorial, intensifica la afiliación partidista y aceita su maquinaria electoral a la para que posiciona su eventual candidato principal, aunque el calendario electoral todavía luce distante, la competencia por la sucesión de 2027 comenzó hace tiempo. En ese contexto, resulta natural que las disputas internas ganen intensidad conforme se acerca la definición de los espacios de poder y señales claras las ha habido.

Bajo esa lógica, resulta políticamente más plausible considerar que el origen o la amplificación de este episodio pueda encontrarse en las propias tensiones del poder que en una ofensiva institucional abierta por parte de agencias estadounidenses. No porque exista evidencia para afirmarlo, sino porque así operan con frecuencia los procesos de sucesión: forzar la curva descendente de quienes ocupan las posiciones estratégicas suele convertirse en una herramienta para modificar equilibrios antes de que inicie formalmente la competencia.

No sería la primera vez que filtraciones de origen incierto, versiones parciales o información imposible de verificar en el corto plazo terminan utilizándose como instrumentos para influir en la agenda pública. La política contemporánea también se libra mediante percepciones, insinuaciones y tiempos cuidadosamente calculados.

Mientras tanto, Sonora enfrenta desafíos mucho más tangibles. Los apagones que afectan a miles de familias, la presión sobre los sistemas de agua potable en plena temporada de calor, la seguridad, la relación económica con Estados Unidos y el propio desarrollo regional representan asuntos que impactan diariamente a la ciudadanía y que difícilmente deberían quedar desplazados por un debate construido, hasta ahora, sobre versiones no corroboradas.

La prudencia obliga a no confundir el rumor con la evidencia, pero tampoco a ignorar la dimensión política que adquieren este tipo de episodios. Quien logra instalar una duda obtiene, al menos temporalmente, una ventaja en el terreno de la opinión pública y en las decisiones de cúpulas. Esa ha sido una constante en prácticamente todas las democracias modernas.

Al final de cuentas, en la política las pruebas condenan o absuelven en su momento, pero los rumores desgastan en tiempo real. Quienes saben utilizarlos entienden que muchas veces basta con instalar la sospecha para obligar al adversario a defenderse, a dudar, a atrincherarse, a perder el aplomo y cometer errores. El tiempo dirá si esta historia tiene sustento o si únicamente cumplió el propósito de mover el tapete para descolocar al still number one y reacomodar el tablero político sonorense.

 

#ByTheWay

La sucesión ya cambió de ritmo. Morena dejó atrás la etapa de la expectativa para entrar en la de la organización. Mientras la dirigencia fortalece su estructura mediante la afiliación y credencialización, los principales perfiles continúan recorriendo el estado. Formalmente aún no hay proceso electoral, pero con un instituto electoral tan sometido, la competencia política por 2027 ya está en marcha.

Los apagones dejaron de ser un problema técnico. Los tandeos eléctricos que traen de cabeza y muy encamionados a distintos sectores de Hermosillo, ponen en evidencia la que electricidad, agua potable, salud pública y protección civil forman parte de una misma ecuación donde se baja el cero y no toca nada bueno para los gobiernos que no cumplen con su principal cometido.

Cuando el suministro de energía se interrumpe, también se compromete el funcionamiento de los pozos de agua y la capacidad de respuesta institucional frente al calor extremo y la inconformidad civil crece y pasa factura en los procesos electorales.

El verano será examen de gobierno. Mientras el Gobierno Federal apuesta por proyectar certidumbre económica con el T-MEC y confianza internacional rumbo al Mundial de 2026, en las ciudades la evaluación ciudadana las cosas son mucho más básicas: que no falte la electricidad, que haya agua en los hogares y que los servicios públicos resistan una temporada que apenas comienza.

Esto será capitalizado por la oposición y razón no le habrá de faltar ante un revelador panorama de ineptitud, corrupción e ineficiencia traducido en malos servicios. Lo malo para ellos es que su ausencia de los asuntos públicos no sólo les pone en desventaja, también en evidencia.