REACCIÓN
De los dichos, México ya pasó a los hechos.
Si el diablo no metió la cola como tantas otras veces en nuestra relación bilateral con Estados Unidos, el gobierno de la presidenta Sheinbaum debió interponer ayer denuncias penales en las fiscalías estatales y en el Departamento de Justicia, por la muerte de 17 mexicanos en operativos o centro de internamiento del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (Inmigration and Customs Enforcement, ICE).
Ya era hora de endurecer posturas.
A la luz de los últimos acontecimientos, la gota que derramó el vaso fue el artero asesinato –no se le puede llamar de otra manera- de Lorenzo Salgado a manos de un agente estadounidense en Houston, Texas, hecho que desató de nuevo una ola de protestas y exigencias de justicia.
Y no solo por el crimen en sí, sino por la propia mentirosa versión oficial del agente que dijo encontrarse en peligro en el momento de disparar contra Salgado, contradiciendo el dicho de quienes acompañaban al hoy occiso.
Aparte de prepotentes e injuriosos, faltos a la verdad.
Por eso es de aplaudir que el gobierno mexicano entre en acción, como corresponde: denunciando ante la justicia a quienes, por acción u omisión, dieron muerte o dejaron morir a nuestros connacionales detenidos por el ya tristemente famoso ICE.
Desde la semana pasada se sabía que el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, había entrado en contacto con el embajador del vecino país en México, Ron Johnson, para hacerle saber de la decisión tomada por el gobierno mexicano.
“No podemos seguir solo con las cartas diplomáticas que no han dado resultados. Que haya una investigación del Departamento de justicia y las fiscalías estatales. Que se investiguen los hechos. Además de la carta al Alto Comisionado de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unido para solicitar su intervención”, dijo nuestra mandataria en La Mañanera de ayer.
Ciertamente. México no podía –ni puede- seguir con los brazos cruzados y los ojos cerrados, ante la muerte/asesinato de nuestros connacionales.
“No queremos afectar la relación”, dijo la Doctora, “pero imaginen si fuéramos omisos en la defensa de los connacionales. Es un asunto de todas las fuerzas, no solo de la Presidenta ni de la Cancillería. Como mexicanos nos indigna que un mexicano fallezca en un centro de detención sin explicación, que se diga que fue suicidio sin ninguna explicación”.
Coincido, totalmente.
Solo agregaría que tan indignante es que un mexicano muera a manos de agentes estadounidenses como indignante fue la muerte de 40 migrantes –la mayoría centroamericanos- en aquel incendio registrado hace tres años en un centro de detención migratoria de Ciudad Juárez, debido a la negligencia de autoridades del Instituto Nacional de Migración a cargo de Francisco Garduño, el mismo que ahora cobra, y bien, en la Secretaría de Educación Pública.
Pero bueno.
Ahora espero, como la misma Sheinbaum confía, que la decisión tomada por nuestro gobierno no vaya a deteriorar aún más, la ya de por sí dañada relación bilateral con nuestros primos güeros.
Ya veremos.
ENCUADRE SURREALISTA
Dos temas que ilustran perfectamente el momento que vive nuestro México:
1). No sé bien a bien si sea bajo el mismo principio matemático de la transitividad pésimamente utilizado por la presidenta Sheinbaum para atizar su discurso en contra de lo que gusta en llamar “la derecha”, pero el caso es que el manejo de los recursos de la Basílica de Guadalupe entró en un “agujero negro”. Pa´decirlo más claramente: se estuvieron “clavando” las limosnas de nuestra bien amada basílica, y por lo mismo, destituyeron a su Rector, previa denuncia –dicen- que llegó hasta a los oídos de nuestro Santo Padre, el Papa León XIV. Ya no hay respetancia. De ese pelo.
2). Después de tanto escándalo por el maltrato físico de su esposo, el exdirector general de Pemex, la doctora María Felicia Jiménez le otorgó el perdón. Sí, así como lo oyen: lo perdonó, judicialmente hablando. Muchos vimos un extenso video que mostraba cómo era sangolotiada por su “mariachi” Víctor Rodríguez, dando paso a una denuncia penal. Resulta que ahora dijo mi mamá que siempre no. Pero como la juez ya estaba entrada en el caso, resolvió que el delito de violencia familiar se persigue de oficio, así es que, a pesar del perdón de la señora, don Víctor continuará bajo proceso. Así sería la clase de presión a la que estuvo sometida doña María Felicia.
Este México nuestro.
ENCUADRE PUNZANTE
Aguas con los socavones, en la ciudad de los socavones.
PD: este miércoles 15, el exgobernador Guillermo Padrés Elías estará de visita en la mesa de periodistas “Libre Expresión”, para dar paso a una entrevista con los duchos, incisivos e insidiosos integrantes de este colectivo reporteril, misma que será transmitida por Facebook. Les debo el enlace. Al igual que Eduardo Bours, el Memo Padrés es un personaje que no le saca la vuelta a las preguntas escabrosas. Dice que su pecho tampoco es bodega. El encuentro promete. Como siempre: ai´ luego les cuento.
IN PROXIMUM
CARPE DIEM
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