Sentencian a más de un siglo de prisión a “El Carrete”

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Sentencian a más de un siglo de prisión a “El Carrete”

Por Estrella Pedroza

CUERNAVACA, Mor. (apro).- Un juez federal sentenció a 105 años de prisión a Santiago Mazari Hernández, conocido como “El Carrete”, identificado por autoridades como líder de Los Rojos, organización criminal señalada por delitos como secuestro, extorsión, tráfico de drogas y homicidios en Morelos y Guerrero.

El grupo también fue mencionado en investigaciones y referencias públicas dentro del contexto criminal de Guerrero tras la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, ocurrida en 2014.

La Fiscalía General de la República (FGR) informó que obtuvo la sentencia condenatoria contra Mazari Hernández por los delitos de delincuencia organizada, en las hipótesis de delitos contra la salud y secuestro, así como secuestro en agravio de una víctima.

La resolución fue obtenida por el Ministerio Público Federal adscrito a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), en coordinación con la Fiscalía Federal en Morelos, luego de presentar las pruebas ante un juez federal.

Además de la pena privativa de la libertad, el juzgador determinó imponerle el pago de la reparación del daño, la suspensión de sus derechos políticos y civiles, así como una amonestación pública.

De acuerdo con la FGR, Santiago Mazari Hernández fue identificado como líder de una organización criminal que, desde los años 2012 y 2013, coordinó actividades relacionadas con delincuencia organizada, secuestro y delitos contra la salud en Morelos.

La captura de “El Carrete”

Durante años, Mazari Hernández logró evadir acciones de autoridades al refugiarse en zonas de difícil acceso de la sierra de Guerrero. El 1 de agosto de 2019, fuerzas federales desplegaron un operativo terrestre y aéreo en el municipio de Leonardo Bravo, Guerrero, para lograr su captura.

En el operativo participaron elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la entonces Policía Federal y el Centro Nacional de Inteligencia. Tras el despliegue en comunidades de la zona serrana, autoridades federales lograron detener a Mazari Hernández junto con uno de sus principales colaboradores.

La captura ocurrió en Guerrero, no en Morelos, y fue resultado de una acción coordinada de instituciones federales.

Posteriormente, elementos de la Policía Federal Ministerial cumplimentaron una orden de aprehensión en su contra mientras permanecía recluido en el Centro Federal de Readaptación Social número 13 “CPS-Oaxaca”.

El ascenso de Los Rojos en Morelos

Los Rojos surgieron tras la fragmentación del cártel de los Hermanos Beltrán Leyva, luego del abatimiento de Arturo Beltrán Leyva en diciembre de 2009, en Cuernavaca. Tras la caída del líder criminal, distintas células buscaron mantener el control de territorios y actividades ilícitas; entre ellas surgió esta organización, que consolidó una estructura propia en el sur de Morelos y su conexión con Guerrero.

Dentro de esa estructura tomó relevancia Santiago Mazari Hernández, originario de Amacuzac, municipio ubicado en los límites con Guerrero y considerado durante años uno de los principales puntos de operación de Los Rojos en Morelos.

Desde esa zona, la organización extendió su influencia hacia otros municipios del sur de la entidad y mantuvo rutas de comunicación con Guerrero.

El crecimiento de Los Rojos en Amacuzac también estuvo acompañado de investigaciones contra personas relacionadas con el entorno de Mazari Hernández. Entre ellas se encuentra Alfonso Gabriel Miranda Gallegos, exalcalde y exdiputado local de Amacuzac y tío de Santiago Mazari, quien recibió una sentencia de 82 años y seis meses de prisión, además de la reparación del daño, por delitos relacionados con delincuencia organizada.

Mazari Hernández asumió el liderazgo de Los Rojos entre 2012 y 2013 y durante casi una década encabezó las operaciones del grupo hasta su captura en 2019.

Bajo su mando, la organización extendió su presencia hacia municipios como Amacuzac, Jojutla, Zacatepec, Tlaquiltenango, Tlaltizapán y Puente de Ixtla, aprovechando la ubicación del sur de Morelos como corredor hacia Guerrero y otras regiones del centro del país.

La consolidación de Los Rojos coincidió con la administración del gobernador Graco Ramírez Garrido Abreu, quien asumió el cargo el 1 de octubre de 2012 y concluyó en 2018. Durante ese periodo, autoridades federales ubicaron a la organización como uno de los grupos criminales con mayor presencia en Morelos y Guerrero.

A la agrupación se le atribuyeron actividades relacionadas con delincuencia organizada, secuestro, extorsión, cobro de piso, tráfico de drogas, robo de vehículos y homicidios.

Durante los tres primeros años del gobierno de Cuauhtémoc Blanco Bravo, iniciado en octubre de 2018, Los Rojos continuaron con presencia en algunas regiones de Morelos hasta la captura de Santiago Mazari en Guerrero en agosto de 2019.

Después de la detención de Mazari Hernández, la estructura de Los Rojos perdió parte de la capacidad que había alcanzado durante su liderazgo; sin embargo, posteriormente se registraron reacomodos entre grupos vinculados con antiguos integrantes de la organización y otras células criminales que disputaron territorios en Morelos.

Durante una etapa posterior, principalmente entre 2020 y 2021, se registraron disputas entre grupos vinculados con antiguos integrantes de Los Rojos y otras organizaciones, entre ellas la encabezada por Francisco Javier “N”, conocido como “El XL” o “El Señorón”, identificado por autoridades como uno de los principales generadores de violencia en Morelos durante ese periodo.

Los Rojos y el caso Ayotzinapa

La presencia de Los Rojos en Guerrero también colocó a la organización dentro del contexto criminal de la entidad durante los hechos ocurridos en Iguala en septiembre de 2014, cuando desaparecieron los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Durante las investigaciones relacionadas con el caso, el nombre de Santiago Mazari Hernández fue mencionado en señalamientos sobre una presunta relación con el movimiento estudiantil de Ayotzinapa. Algunas versiones apuntaron a que “El Carrete” habría financiado o tenido influencia sobre un grupo de estudiantes; sin embargo, esos señalamientos no derivaron en una sentencia en su contra por la desaparición de los 43 estudiantes.

Ante las autoridades, Mazari Hernández negó cualquier vínculo con los hechos y rechazó haber participado en actividades relacionadas con los estudiantes desaparecidos. En sus declaraciones, atribuyó los señalamientos a otros actores políticos.

El nombre de Los Rojos apareció en investigaciones y referencias públicas relacionadas con las estructuras criminales que operaban en Guerrero durante ese periodo. La desaparición de los estudiantes dio paso a una investigación federal en la que se han señalado distintas responsabilidades conforme a las indagatorias judiciales.

TOMADO DE PROCESO.COM.MX