Olor a Dinero/Feliciano J. Espriella

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Olor a Dinero/Feliciano J. Espriella

 

CUANDO LAS SIGLAS YA NO ALCANZAN

La participación de Natalia Rivera Grijalva con el grupo de periodistas Mesa Kiosco Mayor, el pasado lunes 7 de septiembre, dejó varias ideas que vale la pena rescatar para entender el escenario político de Sonora rumbo a 2027.

Más allá de nombres, partidos y candidaturas, Rivera puso sobre la mesa un fenómeno que probablemente será determinante en la próxima elección: el desencanto ciudadano con los partidos políticos y el creciente peso de las personas por encima de las siglas.

No es un asunto menor.

Los partidos llevan años ubicándose entre las instituciones con menores niveles de confianza ciudadana. Y cuando las marcas políticas pierden valor, inevitablemente cambia también la manera en que los electores deciden su voto.

 

El “velocímetro” electoral

Natalia utilizó una comparación sencilla pero bastante ilustrativa para hablar de las encuestas.

Las describió como el “velocímetro” de un automóvil.

Sirven para saber a qué velocidad se circula en determinado momento, pero no necesariamente indican quién llegará primero a la meta. La velocidad cambia dependiendo del camino, las circunstancias y, sobre todo, de lo que haga cada competidor.

Es una buena manera de entender los sondeos electorales a tantos meses de una elección.

Una fotografía de hoy no necesariamente será la película de mañana.

Pero Rivera fue más allá.

Su planteamiento central es que existe un creciente segmento de ciudadanos desencantados para quienes la pertenencia partidista resulta cada vez menos determinante.

Cuando las siglas pierden credibilidad, el elector comienza a mirar directamente al personaje: su historia, su congruencia, sus resultados y, especialmente, lo que hizo cuando tuvo poder.

Y allí aparece Antonio “Toño” Astiazarán.

 

Saber “construir triunfo”

Natalia no ocultó su opinión sobre el alcalde de Hermosillo.

Recordó que ambos coincidieron durante años en el PRI y definió a Astiazarán como un político “muy bien formado y muy bien hecho”.

Podría pensarse que habla la amistad. Pero después puso sobre la mesa un argumento electoral bastante más interesante.

Toño ganó Hermosillo en 2021 justamente cuando su grupo político perdió la gubernatura. Tres años después volvió a competir y consiguió la reelección.

Eso difícilmente puede atribuirse solamente a las siglas.

Para Rivera, demuestra algo que en política vale muchísimo: la capacidad de “construir triunfo”.

Y aquí está probablemente una de las claves rumbo a 2027.

Una cosa es recibir votos por la fuerza de una marca política y otra muy distinta generar una mayoría propia cuando las circunstancias no necesariamente soplan a favor.

La diferencia parece pequeña, pero electoralmente es enorme.

Rivera reveló además que, durante su etapa al frente de Movimiento Ciudadano en Sonora, dio seguimiento a las invitaciones hechas a Astiazarán para incorporarse al partido naranja.

No era una ocurrencia local. Jorge Álvarez Máynez había expresado públicamente interés en sumar al alcalde hermosillense. La invitación existió y fue reiterada.

Eso habla de algo que tampoco debería perderse de vista: el perfil de Toño ha sido valorado más allá de las fronteras del partido que actualmente lo postula.

 

Construir en lugar de destruir

Otro concepto interesante de Natalia fue la manera en que definió su propia trayectoria:

“Soy una mujer que construye, no una mujer que destruye”.

Puede parecer una frase política más, pero Rivera procuró acompañarla con resultados.

Recordó su productividad legislativa y, particularmente, el trabajo territorial desarrollado durante su paso por Movimiento Ciudadano.

Cuando asumió la dirigencia estatal encontró apenas cuatro coordinaciones municipales. En aproximadamente un año, la estructura llegó a 50. Ese crecimiento está documentado y constituye uno de los resultados más visibles de su gestión.

Y allí aparece nuevamente la palabra que atravesó buena parte de su conversación con Mesa Kiosco Mayor:

 

construir.

Construir estructuras. Construir credibilidad. Construir candidaturas. Construir triunfos.

Quizá esa sea precisamente la discusión que viene para Sonora.

Porque si Natalia Rivera tiene razón y una parte creciente del electorado está dejando de votar automáticamente por colores y logotipos, la elección de 2027 podría presentar una dinámica diferente.

Morena tendrá el enorme peso de su marca y del gobierno. La oposición necesitará algo más que sumar siglas para enfrentarlo.

Necesitará candidatos capaces de acreditar resultados, generar confianza y construir una mayoría que trascienda las fronteras partidistas.

Y bajo esa lógica, Toño Astiazarán aparece, hoy por hoy, como uno de los personajes que mejor encajan en la tesis planteada por Natalia Rivera.

Falta mucho camino.

El “velocímetro” seguirá moviéndose.

Pero quizá la verdadera pregunta rumbo a 2027 ya no sea solamente qué partido tiene más votos.

Será otra:

¿Quién tiene capacidad para construirlos?

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.