DE LLANTOS, CARAS LARGAS Y DENUNCIAS
¿Se acuerdan que en la columna de este lunes les aventuraba que, noticiosamente hablando, este inicio de semana sería de emociones fuertes?
Pues vaya que resultó conforme lo pronosticado…y más.
Las lágrimas de Célida López y la cara de pesadumbre de Javier Lamarque dieron mucho más de qué hablar que la propia elección de Lorenia Valles como la próxima candidata al gobierno de Sonora bajo las siglas de Morena, durante el anuncio oficial en la Ciudad de México.
Las redes sociales destacaron esos momentos e imágenes, casi casi con un morbo obsceno.
Una tarde-noche de tristeza y malestar personal debió rodear a los cinco aspirantes que quedaron en el camino tras conocerse el resultado de la ¿encuesta?
Por más que hayan querido fingir, a nadie le gusta perder.
El caso mas evidente fue el de Célida y su llanto.
Creer a pie juntillas que esa herramienta de medición habría de ser determinante para alzarse con el triunfo en el proceso interno, fue pecar de inocencia.
En varias ocasiones, este tunde-teclas puso sobre la mesa el origen partidista de Célida y su rechazo de las purísimas huestes morenistas, como un obstáculo mayúsculo a vencer.
Más claro: la mastican pero no la tragan. Célida no encaja entre el morenismo. La siguen viendo demasiada azul.
Siempre creí que su inclusión en la elección interna fue una buena jugada del Gober para mantenerla tranquila, cerquita, confiada…pero sin posibilidades.
Los resultados de las encuestas donde la colocaban por encima de sus competidores fue una buena estrategia mediática, hoy a todas luces inservible.
¿Se acuerdan que se los advertía cada vez que aparecía una?: la encuesta es de quien la paga.
En alguna ocasión, conversando con Célida en la mesa de periodistas “Libre Expresión”, la expanista nos decía que de no resultar ganadora en la interna, bajo ninguna circunstancia iría a buscar por tierra una diputación federal u otra posición.
Que en todo caso, esperaría en recompensa una “pluri” (sin hacer campaña, pues).
Ya veremos cómo reacciona ahora la dirigencia nacional del Partido del Trabajo, instituto político al que pertenece, y cómo protege a los suyos. En el mismo caso está Froylán Gámez, pero éste con una actitud más abierta para lo que viene y a como venga. Su sonrisa en fotos lo dice todo. Fue el único perdedor sonriente.
El caso de Javier Lamarque se cuece aparte. Según su dicho, se retirará de la política, terminando su período como alcalde de Cajeme, un municipio que no puede desterrar la violencia de sus calles.
Omar del Valle continuará como diputado local y María Dolores del Río volverá a su chamba, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, esperando las próximas pizcas electorales.
¿Y qué decir de Lorenia que no haya dicho?
La conozco desde hace muchos años, cuando desde muy jovencita, empezó a militar en las filas perredistas, convirtiéndose pronto en dirigente del Sol Azteca en Hermosillo.
Y de ahí pa´real su crecimiento político-partidista fue en ascenso, de tal forma que ya se encuentra en la antesala de convertirse en gobernadora.
“No tengo derecho a fallar ni a hacer menos de lo que ya hemos logrado. El presidente López Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum -¡la primera de México y la mejor del mundo!- y el gobernador Alfonso Durazo nos han puesto el ejemplo. (…) nuestra responsabilidad histórica ahora es continuar con el legado de la Cuarta Transformación”, dijo la exsenadora con licencia a manera de agradecimiento.
Veremos ahora cómo reacciona la tropa del resto de las y los generales caídos al fragor de la batalla.
Por naturaleza humana siempre la embarga la decepción y en algunos casos, el coraje, la apatía y el deseo ferviente de echarse a correr a los brazos del contrario.
PLEITO ENTRE PARTIDOS
Y para continuar con las emociones fuertes, ahí tienen ustedes la denuncia penal contra un simpatizante del Partido Sonorense, Cristóbal N, por amenazas en contra del dirigente estatal del mismo, Alí Camacho.
Aun más: el involucramiento del exalcalde hermosillense Manuel Ignacio “Maloro” Acosta en el mismo cuerpo de la denuncia, como el orquestador para desestabilizar internamente al Sonorense a través del hoy denunciado, adquirió un carácter político.
Va el contexto: hace unos días, cuatro militantes del Partido Sonorense ofrecieron una conferencia de prensa para ventilar públicamente algunas diferencias en el manejo del partido, con el dirigente del PS.
Según versiones, un par de ellos fueron “comprados” para poner su cara. Al menos uno de ellos lo aceptó.
En ese marco, la mano de un operador político del Maloro detrás de esta conferencia, y fotografías circuladas en redes sociales con el hoy denunciado por amenazas, fueron huellas suficientes para que la dirigencia del Sonorense intuyera que detrás del golpeteo político-partidista estuviera el hoy dirigente estatal del Partido Verde.
El tema hubiese quedado solo en el anecdotario de desencuentros políticos entre militantes y sus partidos, o entre partidos, pero el asunto escaló cuando, de acuerdo a la denuncia presentada ayer ante la Fiscalía General de Justicia, Camacho recibió amenazas con la consabida frase de “plata o plomo”, proferida presuntamente por Cristóbal N.
Quiero creer que se trató de un exabrupto al calor de discusiones internas partidistas, más que una amenaza en serio.
Ojalá.
Por lo demás, una escalada de violencia preelectoral nunca sería el escenario deseable para un gobierno a meses de cerrar su ciclo como es el caso, porque comprometería la gobernabilidad del Estado.
Un buen trompo a la uña para la secretaría de Gobierno de Adolfo Salazar.
ENCUADRE PUNZANTE
Qué falta de humanidad de la jueza federal Alejandra Ramírez de la Vega de hacer viajar a Ernesto Ruffo Appel más de tres mil kilómetros por tierra, desde Toluca, Estado de México, hasta Ensenada, Baja California. A como me la pongan, Ruffo es un septuagenario con problemas de salud. Un castigo cruel e innecesario.
IN PROXIMUM
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