El Zancudo/Arturo Soto Munguía

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El Zancudo/Arturo Soto Munguía

 

DISCRECIÓN, DIVINO TESORO

Se las platico como pasó. A eso de las 5: 40 de la tarde, sosteníamos una entrevista con David Figueroa Ortega, diputado local y aspirante a la precandidatura de Morena y sus aliados a la alcaldía de Hermosillo, un cargo por el que ya compitió en 2021 bajo las siglas de Movimiento Ciudadano, en una contienda en la que obtuvo 42 mil votos, la cifra más alta para ese partido en la capital del estado.

Estábamos en la cabina de la Red 93.3, desde la que transmitimos cada semana una mesa de análisis, y de lunes a viernes el programa Lenguas Vespertinas, un espacio concebido, estructurado, diseñado y producido básicamente para hablar mal de la gente, deporte nacional que cada día aumenta el número de adeptos.

A esa hora, el diputado local conversaba con Fernando Oropeza, Arturo Ballesteros y acá su seguro servidor, acerca de la seriedad con que la coalición gobernante en el estado habría de enfrentar el proceso electoral 2027 en la capital del estado, inobjetablemente la plaza más difícil -y la más importante en tanto concentra casi un tercio del electorado- que Morena ha perdido en dos ocasiones consecutivas (2021 y 2024) frente al candidato de la alianza PRI-PAN-PRD, Antonio Astiazarán Gutiérrez.

Quien resulte candidato (o candidata), decía David Figueroa, tiene que conocer muy bien a los votantes de la capital, un conglomerado muy urbano, que suele emitir un voto cruzado, más orientado hacia las personas que a las marcas partidistas. Tiene razón: en 2024, Morena volvió a perder la alcaldía con María Dolores del Río como candidata, aunque ganó los seis distritos locales y los dos federales, sumando además un voto mayoritario hacia la fórmula morenista al senado, que ese año integraban Lorenia Valles Sampedro y Heriberto Aguilar.

David tiene bien mapeado el comportamiento electoral de los hermosillenses: en las zonas urbanas de clase media y alta, donde el voto favorece al PRIAN, se registra una mayor afluencia de votantes; en colonias populares y zonas rurales, donde Morena tiene más presencia, la concurrencia a las urnas es menor. Es importante conocer esa estadística, para focalizar los mensajes durante la campaña, sostuvo.

Ya fuera del aire, al terminar el programa, el diputado nos mostró una encuesta elaborada por Buendía y Márquez (que no mandó hacer él) en la que aparecía arriba en todos los reactivos, salvo en el de ‘conocimiento’, un área de oportunidad en la que tendría que trabajar más, decía con optimismo.

El dato interesante aquí es que en ese momento, David Figueroa ni siquiera se había registrado para participar en el proceso interno, dado que la convocatoria respectiva apenas se había publicado unas horas antes.

La entrevista y la post entrevista concluyeron y cada quién se fue a lo suyo. Eran las 6:10 de la tarde cuando en las redes sociales comenzó a viralizarse una fotografía en la que aparecía Célida López flanqueada por Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, dirigente nacional de Morena y presidenta de la Comisión de Elecciones, respectivamente, anunciando que Célida era ya la coordinadora del Comité de Defensa de la 4T y la Soberanía Nacional en Hermosillo.

Sin encuesta, sin proceso interno, solo con la fórmula aplicada en Chihuahua, donde Andrea Chávez fue designada candidata a la alcaldía de Ciudad Juárez, Célida es ya la candidata en Hermosillo. Nadie la vio venir, ni siquiera los aspirantes a ese cargo, como lo evidenció David Figueroa.

Como la suspicaz lectora, el perspicaz lector lo saben, Célida compitió por la precandidatura de Morena y sus aliados a la gubernatura, perdiendo por una nariz (en la jerga del hipódromo) ante Lorenia Valles. Fue la única de los otros cinco aspirantes, que le regateó una manifestación de apoyo a la ganadora, guardando un misterioso silencio en redes sociales durante varios días, en los que si acaso, publicó algunos posts en modo vacacional.

Evidentemente no estaba quieta. Ahora se sabe que durante ese tiempo, cabildeaba en las altas esferas del mando morenista una posición importante. Célida había asegurado durante el proceso interno, que si no resultaba ganadora buscaría un cargo en el gabinete federal. Vaya usted a saber cómo estuvieron esas negociaciones y con quién, pero lo hizo y lo hizo bien, dejando en el camino al menos a ocho aspirantes a esa coordinación.

Es su especialidad. La leyenda cuenta que en 2018, Célida López fue personalmente hasta Yucatán, donde el todavía presidente Andrés Manuel López Obrador se encontraba de gira, y de allá regresó con la candidatura a la alcaldía en la bolsa, logrando por primera vez el triunfo para una opción que no fuera el PRI o el PAN en Hermosillo.

Pues la volvió a hacer. En medio de su misterioso silencio, la rocaportense se movió donde tenía que moverse y regresó del altiplano con su nombramiento en la mano.

Varios de los aspirantes a la coordinación en Hermosillo se sumaron inmediatamente al apoyo. Incluso a la coordinadora estatal, Lorenia Valles no le tembló la mano para felicitar a Célida, aunque esta sí le regateó el apoyo después del resultado en el proceso para la candidatura al gobierno del estado.

Omar del Valle, Froylán Gámez, Paulina Ocaña, entre otros, protagonizaron el cierre de filas en torno a Célida López. El mismo gobernador Alfonso Durazo posteó en su cuenta de X: “Reconozco su trayectoria y compromiso con nuestro movimiento. La unidad es y seguirá siendo nuestra mayor fortaleza para continuar transformando Sonora. ¡Muchas felicidades, Célida! Te deseo mucho éxito en esta nueva encomienda”.

Y con eso, creo, se tira la línea para apoyar a la rocaportense en su nueva encomienda de recuperar Hermosillo para Morena, pero la moneda está en el aire.

Como bien dijo David Figueroa, el electorado en la capital de Sonora es muy peculiar. Hermosillo se cuece aparte entre el resto de los municipios ‘grandes’, aquellos que tienen más de cien mil habitantes: Cajeme, Guaymas, Nogales, Navojoa, San Luis Río Colorado, donde en los últimos tres procesos electorales Morena ha duplicado, y en algunos casos casi triplicado la ventaja sobre la oposición.

En Hermosillo no. Aquí Célida López enfrentará a un electorado que votó mayoritariamente por Toño Astiazarán en 2021, negándole la oportunidad de reelegirse. Un electorado que en 2024 le metió más de 150 mil votos a las urnas en favor de la reelección del mismo Toño. Un electorado, hay que decirlo, que le quita y da una significativa cantidad de votos a la candidatura al gobierno del estado.

No es, para nada, menor, el reto que tiene la virtual candidata de Morena a la alcaldía capitalina, porque entre aquel 2018 cuando ganó la elección, al 2027 que está enfrente, ha corrido demasiada agua bajo los puentes. Muchas cosas han cambiado. La reconfiguración de fuerzas no solo fuera, sino dentro de la coalición gobernante marca nuevas tendencias y obliga a replantear estrategias.

Por emociones, eso sí, no vamos a parar.

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