Por Gabriela Sotomayor/Foto: Eduardo Miranda
GINEBRA. “Las mujeres que buscan a sus familiares desaparecidos en México enfrentan una violencia cada vez más brutal mientras realizan una tarea que, en muchos casos, las autoridades no han logrado garantizar: localizar a sus seres queridos, esclarecer su paradero y obtener justicia”, acusa la ONU.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) alertó sobre los graves riesgos que enfrentan las mujeres buscadoras, quienes han asumido personalmente labores de búsqueda e investigación ante la magnitud de la crisis de desapariciones en el país.
En un documento al que tuvo acceso Proceso subraya que «las integrantes de los colectivos recorren zonas rurales, terrenos baldíos y otros lugares en busca de indicios que permitan localizar a sus familiares. En ese proceso se exponen a amenazas, agresiones y otras formas de violencia»
«La situación adquiere especial gravedad porque las mujeres no sólo enfrentan la incertidumbre y el dolor provocado por la desaparición de sus familiares, sino también riesgos directamente relacionados con su actividad como buscadoras», afirma.
Detalla que el fenómeno de las desapariciones en México se extiende prácticamente por todo el territorio nacional. De acuerdo con información presentada por el propio Gobierno mexicano ante el Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas, al 10 de septiembre de 2025 el registro nacional contabilizaba 133 mil 236 personas desaparecidas o no localizadas, mientras que 242 mil 759 habían sido localizadas.
Reconoce que «la dimensión del problema ha llevado a familiares de las víctimas —en particular mujeres— a organizarse en colectivos y participar directamente en las labores de búsqueda. Diversos organismos han documentado que estas familias han localizado fosas clandestinas y otros sitios de inhumación, muchas veces con recursos limitados y enfrentando condiciones extremas (WOLA en inglés)
«La ONU ha señalado además que las desapariciones constituyen un fenómeno extendido en México y que las familias continúan enfrentando obstáculos para acceder a la verdad, la justicia y una reparación integral. El propio Comité contra las Desapariciones Forzadas ha expresado preocupación por la persistencia de la impunidad y la revictimización», agrega.
Detrás de cada cifra hay una historia familiar marcada por la incertidumbre. Para quienes buscan, la desaparición no termina con el paso del tiempo: la ausencia permanece mientras no exista información sobre el paradero de la persona desaparecida, lamenta la ONU.
En este contexto, «las mujeres buscadoras se han convertido en protagonistas de una de las expresiones más visibles de la lucha de las familias de desaparecidos en México. Su trabajo ha contribuido a mantener los casos en la agenda pública y a exigir respuestas de las autoridades»
La advertencia de Naciones Unidas vuelve a colocar en el centro del dilema una pregunta fundamental: «¿Quién protege a quienes arriesgan su propia vida para buscar a los desaparecidos?»
TOMADO DE PROCESO.COM.MX

