Antesala/Francisco González Bolón

HomeColumnas de Opinión

Antesala/Francisco González Bolón

DURAZO NO PODRÁ
Con todo el pensamiento de influir a través de los medios de comunicación en la mentalidad de los ciudadanos, apenas están dando el banderazo para una obra que ya lleva algunos meses en marcha, mientras que en tramos supuestamente “modernizados” la visión de Alfonso Durazo Montaño de convertir a Guaymas en el centro neurálgico de la carga mundial, ya se está cayendo a pedazos.
Sea por mala calidad de los materiales utilizados o porque la corrupción impide a las constructoras aplicarse al 100, ya que los “moches” no dejan suficientes recursos para hacer una carretera en forma eficaz, lo cierto es que en tramos ya “inaugurados” por el ladino ex presidente Andrés Manuel López Obrador ya se presentan cuarteaduras peligrosas en la carretera de Rosario hacia San Nicolás.
Lo que se ha manejado como el legado más importante del gobierno estatal: convertir a Guaymas en un puerto de altura para manejar el transporte de mercancías desde Chihuahua, la verdad deja mucho que desear.
Primero porque la obra no se alcanzará a terminar ni en éste ni el próximo periodo gubernamental de Sonora, que será apenas de tres años:
Por el lado estatal solamente hay tramos supuestamente concluidos entre Rosario y San Nicolás y desde hace meses ya se lleva un avance entre Hornos y Rosario, aunque apenas el miércoles hayan dado el banderazo de arranque de las obras, quizá para contrarrestar las publicaciones en el sentido de que algunos pedazos de la carretera ya tengan socavones o bien el pavimento se está abriendo hacia el lado del abismo, lo cual avizora una tragedia si antes no ponen manos a la obra para revertir los daños en esos lugares.
Además, en la carretera Rosario-San Nicolás en los tramos aún sin modernizar ya hay muchos baches y hasta pedazos de pavimento desaparecidos por falta de mantenimiento y el peligro de accidentes es cotidiano, sobre todo en este época de lluvias.
En el tramo de San Nicolás a Yécora nada se ha hecho y esa carretera ya muestra los estragos del paso del tiempo y en ciertos tramos hace falta mucho mantenimiento para evitar accidentes, pues como se sabe es una zona de muchas curvas peligrosas y se requiere mayor seguridad al transitar.
De Yécora hacia Chihuahua hay también trechos con muchos baches y en la vecina entidad no se ven por ningún lado trabajos para adecuarse a la modernidad de lo que se hace en Sonora, por lo cual surge la duda de que si los “históricos” 15 mil 500 millones de pesos anunciados como costo de la construcción es ya lo definitivo o si en cada banderazo habrán de incrementar ese monto porque, como la experiencia en obras de la 4T ya lo ha demostrado, la corrupción es un voraz consumidor del dinero público.
En los tramos ya “inaugurados”, a los constructores se les ha olvidado colocar la malla protectora en los cerros dinamitados para ampliar el camino. Por eso, es un peligro enorme en cada lluvia transitar por ahí porque enormes rocas se desprenden desde lo alto y tapan la vía de circulación, con el consecuente peligro para los automovilistas que deben ir esquivando las rocas e invadir carriles con el peligro de chocar con quienes vienen de frente.
Es cierto el párrafo del comunicado oficial cuando dice que “Para quienes transitan de manera cotidiana por esta vía, la modernización representa un cambio esperado durante muchos años”.
Esa “frase de antología” no descubre el hilo negro porque desde hace muchos años los sectores productivos e incluso el turismo han solicitado tener una carretera más segura para viajar hacia Yécora y Chihuahua.
Y ahora que parece estarse logrando es necesario que haya una certeza de que el camino será más seguro, no solamente para sortear tramos sinuosos sino para no ser absorbidos por socavones que pudieran formarse por la mala calidad de los productos utilizados en la construcción de esta obra que, indudablemente, provocará una mayor movilidad hacia las comunidades serranas de Sonora y Chihuahua y consecuentemente mejorarán las condiciones económicas de ambas entidades.
Si al Gobernador del Estado no le han dicho de las grietas y socavones que ya se ven en la carretera, la verdad habrá que reconvenir a los funcionarios encargados de la vigilancia del avance para que obliguen a las constructoras a no entregar tramos en los que la calidad de la obra esté en dudas.
Por supuesto que se aplaude una obra de esta naturaleza, pero también hay que ser vigilantes de su eficacia y que no solo por querer “cumplir” una promesa de campaña se entregue a los ciudadanos algo que a la vuelta de la esquina se convierta en tragedias ya advertidas.