Por Mathieu Tourliere
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A pesar de su negro historial al frente del Instituto Nacional de Migración (INM), marcado por el incendio del centro de detención migratoria de Ciudad Juárez –en el que fallecieron 40 migrantes privados de su libertad– y por desvíos multimillonarios de recursos públicos, Francisco Garduño Yáñez regresó hoy por la puerta grande en la llamada Cuarta Transformación, tras asumir un alto cargo en la Secretaría de Educación Pública (SEP), dirigida por Mario Delgado Carrillo.
Denunciado por organizaciones defensoras de derechos humanos y activistas por los abusos perpetrados por el INM bajo su gestión, Garduño fue descrito por Delgado como “funcionario ejemplar” y celebró que jugará un papel “fundamental para la reforma a la educación”, pues le dio el cargo de Director General de Centros de Formación para el Trabajo en la SEP, con un sueldo neto de 113 mil 207 pesos mensuales.
En su última aparición pública, el pasado 26 de septiembre, Garduño leyó un texto para pedir una disculpa pública por su responsabilidad en el incendio de Ciudad Juárez, la cual no fue “profunda y sincera” como él lo afirmó, pues fue producto de una orden judicial en el marco de un acuerdo que le permitió evitar un juicio, y que fue condenado por los familiares de las víctimas.
Cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador, Garduño tomó las riendas del INM bajo la presión de la primera administración de Donald Trump para que México impidiera el paso a la migración; al frente de la institución, y con el respaldo de los militares, el exresponsable de las cárceles federales aplicó la política de detención más dura en la historia reciente de México, con 2 millones 497 arrestos de migrantes reportados entre julio de 2019 y julio de 2024.
Y no solo esto: bajo su gestión, el INM se convirtió en una de las instituciones con más denuncias ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), con más de seis mil quejas registradas durante los cinco años que duró en el cargo.
Proceso también documentó, en varias ocasiones, que el equipo de Garduño desvió cientos de millones de pesos en contrataciones irregulares, incluyendo algunos pagos por 324 millones de pesos a la red de empresas del empresario israelí Uri Emmanuel Ansbacher –quien vendió el spyware Pegasus al gobierno de Enrique Peña Nieto y al de López Obrador–, de los cuales 230 millones de pesos se esfumaron en 26 empresas de papel, según determinó la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
TOMADO DE PROCESO.COM.MX

