BOGOTÁ (AP) — Al menos siete personas fallecieron y varias resultaron heridas el sábado en un ataque con un artefacto explosivo que detonó sobre un autobús en una carretera del suroeste de Colombia, en medio de una escalada de violencia en las últimas horas en esa zona del país, informaron las autoridades.
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, informó en su cuenta de X que el artefacto fue activado en la vía Panamericana en el sector de El Túnel en Cajibío, con un saldo preliminar de “siete civiles muertos y más de 17 heridos”.
El general Hugo López, comandante de las Fuerzas Armadas, en rueda de prensa calificó al hecho como una “acción terrorista” que adjudicó a las estructuras de alias “Iván Mordisco” -uno de los más buscados de Colombia- y de la facción Jaime Martínez, de las disidencias de las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que operan en esa región y que no se acogieron al acuerdo de paz firmado con el estado en 2016.
Al menos 26 hechos “criminales” se han presentado durante los dos últimos días en esa zona que “solamente han afectado a nuestra población civil”, señaló el jefe militar.
El ataque se da en una seguidilla de hechos violentos en esa región disputada por grupos armados ilegales vinculados al narcotráfico.
La víspera dos vehículos acondicionados con explosivos detonaron cerca de unidades militares, uno en la capital vallecaucana Cali y otro en la aledaña Palmira, causando daños materiales.
El sábado se reportó un ataque con disparos a una estación policial en una zona rural de Jamundí, en el Valle del Cauca, la neutralización de tres drones acondicionados con explosivos en El Tambo, departamento aledaño del Cauca, y el ataque a un radar de Aeronáutica Civil en la misma zona. Ninguno de estos eventos dejó heridos.
La escalada de violencia en esa área del país andino movilizó el sábado a altos mandos liderados por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien junto a gobernadores y autoridades locales se reunían en Palmira, cuando ocurrió el último atentado.
“Los criminales buscan generar temor, pero respondemos con firmeza”, escribió previamente en X el ministro Sánchez, mientras la gobernadora del Valle del Cauca, Francisca Toro llamó al gobierno a entregar “apoyo inmediato”.
La gobernadora había solicitado reforzar la presencia de la fuerza pública, labores de inteligencia y “acciones contundentes” contra el crimen ante la “escala terrorista”, señaló en un mensaje de esa red social.
La región del Cauca y Valle del Cauca constituye un punto clave para las economías ilícitas de grupos armados ilegales que disputan el control de la ruta de acceso marítimo y fluvial hacia el puerto de Buenaventura por donde trafican droga hacia Centroamérica y Europa, según las autoridades.
El gobierno ofrece una recompensa de 500 millones de pesos (más de un millón de dólares) por información que permita la captura de alias “Marlon”, quien es señalado como cabecilla de las disidencias en esa región.
Las autoridades locales ofrecieron la víspera 50 millones de pesos (más de 14 mil dólares) por información que permita ubicar a los responsables de los atentados en Cali y Palmira.
TOMADO DE PROCESO.COM.MX

