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El Juglar de la Red/Rafael Cano Franco

 

CUANDO LA PODREDUMBRE SALE…SALE!

PODRIDA Y HUELE MAL… La Comisión Estatal de Derechos Humanos, no solamente se convirtió en una dependencia burocrática que se entrega a quienes, sin reunir el perfil, sí son aliados políticos del gobernante en turno y las consecuencias de eso es que la institución de pronto se desestabiliza y lo peor se politiza.

Lo vemos en el plano nacional, con una CNDH incapaz de emitir recomendaciones que puedan causar enojo en el inquilino de Palacio Nacional; aquí en el caso de Sonora, lo que vemos es una institución que navega en aguas muy broncas y sus capitanes no tienen las habilidades para guiar el barco a buen destino.

Poco se habla de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y cuando se llega a tocar como un tema noticioso, resulta que es para exponer que está podrida y huele mal.

En fechas recientes dos situaciones han marcado de manera negativa a esa institución.

Primero, un médico que revictimizó a una menor, hija de la señora Noelia B. a quien realizó toqueteos indebidos y cuya actuación, además de indignante y repugnante, es atentatoria contra las acciones que debe tutelar como función básica.

Sin ir muy lejos en lugar de defender los derechos humanos de las víctimas, los vuelven a violar, lo cual deja ya muy mal parado a su titular, el abogado Luis Fernando Rentería Barragán.

Lo peor es que el defensor de los derechos humanos en Sonora también resulta que enfrenta acusaciones por violar lo que debe tutelar.

En la fiscalía general de Justicia del Estado (FGJE), hay denuncias penales en su contra por discriminación; pero también hay litigios en proceso por acoso laboral, por despedir de manera injustificada a trabajadores con varias décadas de servicio y por inventar causas para relegar de sus funciones a trabajadores.

Es escandaloso lo que sucede en la CEDH, pero también es indicativo de la laxitud en el Congreso del Estado para seleccionar quienes deben estar al frente de esa institución. Lo que llama la atención es que más allá del clamor de las víctimas, que hacen visible el acontecer al interior de la Comisión gracias a los medios de comunicación que le dan cobertura a sus denuncias, no exista una investigación legislativa para aclarar la situación.

Porque tampoco se trata de creerle a pie juntillas a las víctimas, pero mucho menos tiene credibilidad el titular de la institución sobre quien pesan muchas acusaciones de un actuar prepotente, altanero y falto de empatía ante los señalamientos.

Luis Fernando Rentería Barragán jamás va a aceptar su responsabilidad en el caos existente al interior de la CEDH y por el contrario va a alegar persecución mediática o campañas de golpeteo en contra de su persona; por eso lo que se requiere es que la misma comisión legislativa que analizó y entrevistó a los aspirantes, ahora asuma una postura más inquisitiva e investigue lo que realmente sucede para deslindar responsabilidades.

Al final, fueron los diputados del Congreso actual quienes lo pusieron, entonces a ellos debe corresponder investigarlo y emitir un pronunciamiento al respecto, pero alejado de politiquería y fundamentado en pruebas.

La CEDH nos cuesta a todos y no puede permitirse que se convierta en el feudo personal de un personaje que la utilice para sus fines muy personales y menos que trasgreda su función básica; si con su personal se comporta de esa manera tan negativa, entonces ¿qué pueden esperar las víctimas que van a presentar una queja ante la actuación de una autoridad que sienten les vulnera sus derechos?: indefensión y falta de respaldo.

Hoy, como ha sucedido en el pasado, la CEDH es una cloaca que huele mal y que pervirtió la razón para la cual fue creada; hoy está igual de mal como cuando la dirigió quien no tenía perfil para estar ahí, o como cuando fue un nido de malos manejos y corrupción.

Esto es triste porque significa que no mejoró absolutamente nada.

¡NO TE RAJES CÉLIDA! La candidata al senado por el PAN, Lilly Téllez salió respondona y no deja títere con cabeza –nunca mejor la frase y lo de títere—y trae para dar y repartir a todos los candidatos que de pronto se le han querido plantar enfrente.

Ayer volvió a arremeter contra Célida Teresa López Cárdenas, la candidata del Partido del Trabajo, quien salió muy bravucona, aunque logró poco con esa actitud y quien ahora tiene a una candidata que le responde cada una de las que dijo.

Por ejemplo, Lilly Téllez asegura que Célida Teresa trae un problema muy serio de estabilidad mental y es que no acepta que tras haber sido la mejor evaluada en la encuesta interna de Morena, al final la hicieron a un lado para darle la candidatura a Lorenia Valles.

Luego, dijo Lilly Téllez, ya como premio de consolación la mandaron como parte del Plan C que se inventaron en Morena a competir bajo las siglas del Partido del Trabajo por el senado de la República, en una batalla perdida de antemano, pero donde ella aceptó formar parte solamente por el ego de ser candidata al senado, aunque siempre supo que iba directo a la derrota.

Y ante el desastre en el cual se ha convertido el llamado Plan C en Sonora –sigue diciendo Lilly Téllez—le pide a Célida Teresa que “no se baje de la contienda”, que está haciendo muy bien su trabajo de quitarle votos a Morena, que con su campaña ha sido una gran aliada del PRI-PAN-PRD y por tanto le pide que siga explicando a la gente como deben votar por Morena y el Partido del Trabajo en la elección al Senado.

UNA DE MUNICIPALES… Hace unos días un buen amigo de Radio Sonora, Ron Dávila, fue atropellado en las inmediaciones de los palacios de gobierno, frente a la Plaza Zaragoza; la responsable del accidente fue una mujer de edad avanzada que golpeó su bicicleta por detrás y lo proyectó varios metros por el aire hasta que cayó al pavimento.

Resultado del accidente es que tiene quebradura en tres partes de uno de sus brazos; pero lo más sorprendente es que los agentes de la Policía Municipal que acudieron como primeros respondientes se dedicaron a proteger a la conductora y abandonaron a la víctima.

Pero no solamente eso, trataban de minimizar el accidente y “recomendaban” a la víctima que se retirara del lugar porque podría salir “perjudicado” e incluso demandado por haber abollado el vehículo que lo atropelló. ¡Hágame el favor!

Es obvio que aquí existió contubernio y un claro acto de corrupción, los policías municipales fueron laxos y dejaron que la causante del accidente abandonara a la víctima e incluso jamás le permitieron tenerla a la vista; situaciones como esta son las que Manuel Emilio Hoyos no debe permitir porque exhiben que más allá de las patrullas eléctricas, lo que hacen “sus muchachitos” es sacar de dinero y alterar sucesos viales; esto es corrupción y es un acto deleznable que no puede tolerarse, menos cuando se presume de que han mejorado las cosas y tenemos una policía municipal amigable y justa.

Ron Dávila está internado, esperando la cirugía mientras que la persona que causó el accidente sigue impunemente transitando por las calles de Hermosillo con la anuencia y cobijo que le brindó la Policía Municipal, ¿de cuánto sería la mochada y hasta donde salpicaría? Eso solamente lo puede responder Manuel Emilio Hoyos.