FICHAS, REACOMODOS Y PASEADOS: LA POLÍTICA SONORENSE EN MODO SIMULACIÓN
En Sonora, la carrera rumbo a la gubernatura y a la alcaldía de Hermosillo, al igual que en el resto de los municipios con mayor o menor intensidad, no ha comenzado oficialmente, pero en los hechos ya está en marcha. Esto no como un proceso democrático abierto, sino como un tablero donde las piezas se mueven más por padrinazgos, antigüedades y marcas personales que por propuestas o capacidades verificables, salvo por una excepción, que rompe con el esquema.
La lista de aspirantes lo deja claro: más que perfiles, lo que se observa son roles asignados dentro de una narrativa política predefinida.
En el plano estatal, algunos actores parecen jugar a la política con argumentos que rozan lo chusco, como Javier Lamarque apelando a su derecho de antigüedad como principal fortaleza, como si la permanencia sustituyera los resultados y las capacidades; otros construyen su viabilidad a partir de vínculos con figuras nacionales, como en el caso de los senadores Lorenia Valles y Heriberto Aguilar, una ligada a los tristemente célebres ligueros de los Bejarano, y el otro a una cercanía que presume con Sheinbaum, la cual estaría por confirmarse si le alcanza en un momento donde las tensiones entre la chingada y el zócalo parecend e sacrificio humano.
También está el simpático perfil fajador de Célida López, quien representa una intersección de poder y posibilidades ligada al padrecismo y el ala azul donde varios personajes de la misma cuadra le acompañan en búsqueda del próximo hueso, en una intención más de figurar para cobrar que para competir.
Froylán Gámez luce como todo un león rasurado, a quien bien puede venderse como en su momento a Peña Nieto, partiendo del hecho que buena parte de las votantes depositan suspiros convertidos votos con corazoncitos en las urnas, por lo que no sería mala idea irle buscando su Videgaray para completar el cuadro, porque Gaviota ya tiene. Lo cierto es que lo de León rasurado es porque este joven funcionario tiene más contenido que apariencia y sabe que combinados pueden dar como resultado un nuevo Birbrich electoral.
El caballo negro, dice mi compa Jorge Morales que ahora pinta para rojo y de casa de apuestas, en alusión directa al secretario de economía y turismo, Fernando Rojo de la Vega, quien pese a su reciente irrupción en el terreno de los piquetes de ojos y patadas por debajo de la mesa, luce bastante hecho y funcional para el gobernador, quien se nota que le tiene confianza y reconocimiento,
Todos ellos aspiran a una primera bendición: La del gober… En sistemas políticos altamente centralizados —incluso dentro de estructuras formalmente plurales—, la figura del gobernador opera como eje de validación. Hay aspirantes que le apuestan todo a esa cercanía; otros intentan combinarla con relaciones nacionales; y algunos más presumen tener “amarres” que, en teoría, los colocan un paso adelante.
Así funciona el modelo tradicional concebido originalmente por PRI, el cual ha resistido toda la demagogia opositora acumulado por décadas, que desde esa posición lo estigmatiza y rechaza, para abrazarlo cuando es gobierno y reciclarlo como fórmula de transmisión del poder.
En el “changarro de enfrente”, la situación luce menos multitudinaria y mucho más definida.
El atípico caso de Antonio Astiazarán, quien no se debe a partido alguno ni a padrinazgos personales, acaso a una construcción de marca propia y capaz de moverse a cualquier nivel, consolidando imagen y haciendo amarres directos, con autonomía total para ello al no tener que pedir permiso ni perdón, sino acaso y por lo pronto avisar que ahí va, incluso cruzando “líneas enemigas”, lo cual le brinda un handicap que bien pudiera reducir la enorme brecha de marca que para otros resultaría prácticamente imposible de superar.
Pero aún hay más… Damián Zepeda y Lilly Téllez aparecen más como referencias individuales que como parte de una estrategia articulada, algo así como un innecesario aviso de que en el PAN de Sonora hay señales de vida propia, cuando es artificial.
El caso de Damián, con todo y que es figura nacional por su fino talento para el debate y visión de estadista, no alcanza para solventar una candidatura frente al toño en este momento, no por falta de talento y capacidad, sino por posicionamiento, resultados equiparables y mínimo callo como gobernante.
Lilly es un activo preciado por el PAN en su carácter de debatiente frontal, pero resulta un exceso del Gildaro Real el siquiera mencionarle entre otros que menos tendrían por lograr, salvo que solo se trate de una torpe amenaza de sabotaje a la que ni los mencionados se prestarían, por lo que más hueco no se puede y los panistas lo saben, lo saben y los locutores también.
En el caso de Movimiento Ciudadano, la posible carta de Luis Donaldo Colosio Riojas parece responder más a un ejercicio de posicionamiento de marca que a una alternativa seria o aún peor, a una perversidad allende el partido fosfo fofo, como la de la colaboracionista candidatura presidencial de Jorge Álvarez Máynez que favoreciera descaradamente a Morena revelando su naturaleza de partido esquirol. Creo que la memoria de su padre merece más respeto, su imagen personal, más cuidado y los sonorenses algo de consideración por parte de este muchacho y la pandilla del perverso Dante Delgado y su chupitos barbón.
A nivel municipal, en el caso de la ciudad solar, el escenario tampoco escapa a esta lógica. En torno a la eventual sucesión del Toño, los nombres que circulan de Flor Ayala, Daniel García y Ramón Corral Jr., quienes no se mueven mucho para uno de ellos poder salir en la foto junto al toño, en la lógica del arrastre de la figura principal llegadas las definiciones, con lo que no ocuparían hacer olas ni desgastarse, pero sin salir del esquema del poder condigno y con la ausencia de una legitimidad suficiente para ello.
Caso muy distinto y en buena medida parecido al del toño, el de Alejando López Caballero, quien corre por el campo de choyas y naranjos con singular algarabía rumbo a la elección interna, y lo hace con recursos y organización propios, al margen de buena parte de Acción Nacional, pero con compromiso del Gildardo Real, quien no goza precisamente de tener fama de ser muy leal que digamos, que se la debe a Padrés, quien a su vez respalda abiertamente al cano, con lo cual está de igual manera de regreso en la política ,luego, digamos, de unas vacaciones involuntarias.
En el changarro del tío poncho las fichas son más o menos las mismas para la capital desnaranjada, destacando Paulina Ocaña como figura de avanzada, además de varios de los ya mencionados por la gubernatura quienes tendrían como segunda opción la presidencia municipal de la ciudad inteligente, con lo que el tiro suena de pronóstico reservado para una elección que puede resultar muy cerrada de nueva cuenta.
En términos generales, la constante de lo que estas listas muestran no es simplemente el adelanto de los tiempos políticos, sino la persistencia de un modelo de política donde las candidaturas se construyen desde la cima del poder, no desde la una base ciudadana, y ahí, venga de quien venga una oferta de esa naturaleza, no luce ni legítima ni independiente, por ello, casos como el del toño o el cano, lucen más atractivos para cierto segmento al que nos gusta el paltillo como lo pedimos, no como nos lo sirvan.
Mientras los aspirantes se definan por su cercanía con tal o cual, y no por la solidez de sus capacidades probadas y evidentes, por su trayectoria, por sus resultados y oferta abierta, justificada y hasta notariada, el debate público seguirá siendo superficial y lo que de ello resulte, poco confiable y lo más seguro, poco eficiente.
En tanto el electorado sea un simple espectador en la definición de estas candidaturas, la política seguirá operando como un circuito cerrado estilo cosa nostra, entre partidos y patriarcas, con caciques tóxicos controlándola.
En síntesis, la gran mayoría de los aspirantes a “liderar” nuestros destinos como estado y capital de Sonora, no están ante una competencia abierta, sino ante un proceso de acomodo de fichas al más viejo estilo de la añeja cultura política. Algunos ya están posicionados, otros esperan la señal, y varios más juegan a parecer competitivos, guapos, interesantes, atrabancados, añejos y hasta glamurosos, pero el problema de fondo es que falta rato para que la ciudadanía cobre conciencia y exijamos a los partidos que indebidamente mantenemos con nuestros impuestos, elecciones primarias abiertas con debates de altura y desacartonados, con legitimidad legal y política donde cada propuesta y promesa, una vez en campaña, resulte notariada y sujeta a sanción en caso de incumplimiento.
Falta rato para eso, pero en eso andamos, porque mientras eso no ocurra, lo que seguiremos viendo no serán procesos de elección, sino una coreografía concebida desde los tiempos de la Roma imperial.
@dparra001
