¡POBRE MÉXICO, TAN LEJOS DE DINAMARCA!
Minimizar una manifestación, una marcha, una protesta o un plantón, nunca conduce a la solución del problema que se plantea.
Y eso es lo que ha venido haciendo el gobierno federal con las inconformidades en aumento de los trabajadores del IMSS: reducirlas a su mínima expresión, queriendo tapar el sol con un dedo.
¿No recordará la presidenta Sheinbaum cuando en sus años mozos salía a la calle a enarbolar banderas como la educación pública gratuita, el rechazo a las políticas neoliberales y la democracia, ante la cerrazón del gobierno en turno?, ¿qué sentía cuando ese mismo gobierno minimizaba sus reclamos y ponía en el imaginario colectivo que eran patrocinadas por Rusia o China, países comunistas?, ¿qué pensaba cuando sus demandas eran ignoradas?, ¿o cuándo a grito abierto arengaba: ¡“no somos uno, ni somos diez; pinchi gobierno, cuéntanos bien!”?
Por eso creo que la actitud asumida por nuestra científica con las protestas de los empleados del IMSS es igual o peor a la que mantenían los gobiernos priístas de los años ochentas o noventas, ante manifestaciones de esta naturaleza, llevadas a cabo por militantes de izquierda.
Tal parece que nada ha cambiado. El gatopardismo: cambiar para no cambiar.
No de ahorita, sino desde hace mucho tiempo, el sistema de salud pública viene arrastrando algunos problemas como el consabido desabasto de medicamentos e insumos médicos, falta de especialistas, citas de operaciones a meses y una plantilla laboral cada vez más agotada e inconforme con sus percepciones y prestaciones.
Lo que sucede en el IMSS y el ISSSTE resulta inobjetable.
Por eso no alcanzo a comprender del todo ese enfoque reduccionista de la presidenta Sheinbaum para desacreditar un movimiento que tiene sus raíces, no de ahorita, insisto, pero que ha incrementado su intensidad a la luz de malas decisiones tomadas en el sexenio de López Obrador, continuadas en éste.
Eso de que la oprobiosa derecha y los odiosos conservadores están detrás de los trabajadores del IMSS, de otros sindicatos que los acompañan en su protesta y de organizaciones de la sociedad civil dedicadas al tema de salud, ya es un discurso muy gastado.
No le alcanza al gobierno para justificar su inacción ante una realidad cada vez mas evidente: el sistema de salud en México está en crisis.
Dinamarca sigue estando muy lejos de México.
TAMBIÉN EN HERMOSILLO
Y como de ver dan ganas, este jueves, en punto de las 8 de la mañana, un contingente de empleados y derechohabientes del sector salud marcharán por la “dignidad laboral”. Con el lema “Gobierno quien gobierne, los derechos se mantienen”, la manifestación iniciará en la Plaza Emiliana de Zubeldía con rumbo a Palacio de Gobierno, con demandas como la basificación de todo el personal eventual, respeto a los pagos de ley, entrega de uniformes, período de desintoxicación, creación de un nuevo hospital regional del ISSSTE, entre otros. El gobernador Durazo inicia el día con el pie izquierdo, ante esta eventualidad. Y el gobierno federal minimizando las legítimas expresiones de trabajadores y derechohabientes.
ENCUADRE PUNZANTE
1). Un juez federal exculpó ya al extitular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, en cuya administración murieron cuarenta migrantes en un incendio ocurrido en las instalaciones de la dependencia en Ciudad Juárez, en marzo del 2023.
Garduño, amigo de López Obrador, queda fuera del proceso por esta tragedia, y vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad del gobierno en la protección de migrantes bajo la custodia del Estado.
Ahora entiendo para qué querían controlar el poder judicial.
Francisco Garduño es actualmente funcionario de la Secretaría de Educación Pública, gozando de buena protección del Estado. Él, sí.
2). Si alguien conoce bien la carrera política de Luis Donaldo Colosio Jr es el regiomontano Ramón Alberto Garza, fundador de la multiplataforma Reporte Índigo y creador del proyecto digital Código Magenta. Se nota a leguas que le tiene ojeriza, tanta, que no dudó en decir que al Colosito “le falta seriedad (y) le sobra soberbia”. Ramón Alberto considera al Junior como “el peor alcalde de Monterrey”. Asegura que su pretensión de ser candidato al gobierno de Sonora solo es para dividir a la oposición…a favor de Morena (esto lo digo yo). Total: Donaldito no es profeta ni en su tierra ni en ninguna otra parte.
Ya empiezo a sospechar que el “tiro cantado” que se trae con su tío Poncho, es puro cuento.
CARPE DIEM
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