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Estas líneas/Agustín Rodríguez

 

SIGUE EL RESCATE DE GUAYMAS

GUAYMAS, Son. – El sector Norte nació cuando finalizaba la penúltima década del pasado siglo, tras una negociación con el versátil empresario Francisco Uribe, quien cedió decenas de hectáreas para que la ciudad pudiera expandirse al agotarse sus reservas de suelo.

Al exalcalde Carlos Zataráin, director del fideicomiso “Guaymas Norte” –por eso el nombre del sector–, le fue fácil conducir el trato con Uribe, con quien tenía cercana relación y pactó crearle servicios en amplia porción de sus predios donde hoy existen unas 40 colonias y fraccionamientos con casi 15 mil familias que sufren los efectos del mantenimiento negado por la corrupción oficial.

La tarde de miércoles, la alcaldesa Karla Córdova llegó a Mar Caribe, entre Mar de Cortez y Mar del Coral, donde unos 1,500 beneficiados le agradecieron el concreto hidráulico de 4 millones 600 mil pesos, según detallada descripción de Víctor Partida, titular de Infraestructura.

Tardó, la doctora Córdova, en tomar el micrófono, pues la atajaba la gente manifestándole aprecio. Cómo no, si les transformó su espacio, antes lodazales, hoyancos y polvo.

El presidente del Comité de Vecinos, Fernando Espinoza, oficializó el agradecimiento por la obra tanto tiempo demandada. Ella, satisfecha, no quedó solo en esa entrega, pues anunció avances en la materia durante este trienio.

“Estamos en obra”, subrayó, describiendo gran número de logros para responder a tanta demanda por el atraso encontrado, porque el dinero de la gente se invierte “de la mejor manera, para que le toque a todos”. Miren lo que anunció quien preside el actual Ayuntamiento:

Inician nueva etapa de rehabilitación en avenida Serdán, en el tramo de calle 10 a la 9, camino hacia el entronque con García López y avanza esa rehabilitación de calle 24 hacia el oriente.

Carpeta nueva desde el puente a desnivel a San Carlos hasta el entronque a Guaymas Norte (este viernes se supo, harán lo mismo al sur, hasta el Puente Douglas, lindero con Empalme).

Con el típico “disculpe las molestias que esto le ocasiona”, clamó comprensión por los obstáculos a la vida cotidiana ocasionados por tal dinámica, exclamando “es que estamos en obra”. Pero hay un problema, de esos que cualquier pueblo quisiera tener: falta mano de obra.

Por la mucha obra oficial y privada en marcha, escasea y por eso hay retrasos. Imposible no presumirlo, sobre todo por la multimillonaria inversión oficial en el puerto marítimo, en rehabilitar importantes bulevares, recuperar el sistema de agua potable y drenaje, alumbrado, etc. Y cifras cuantiosas en infraestructura hotelera y de servicios.

Sí, Guaymas está en obra.

LA MANCHA DE LAS DROGAS

Tim Golden publicó el artículo sobre una investigación de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, señalando a narcotraficantes que canalizaron 2 millones de dólares a la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, en 2006.

Ha ganado dos veces el Premio Pulitzer, uno de ellos por su labor periodística sobre la corrupción de las drogas en México, y otros grandes lauros, pero habría comprometido su nombre al elaborar un texto acusatorio que, aceptó, carece de pruebas.

Hoy, el presidente Andrés Manuel López Obrador lo tacha de “mercenario al servicio de la DEA” y “tienen que disculparse”, exigió, refiriéndose a la Administración de Control de Drogas, primero, pues el Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó que la investigación sobre esos supuestos pagos fue “concluida y cerrada”.

Hablando de autoridad moral y política del presidente de México, sostuvo que “si no tienen pruebas, tienen que disculparse”.

“El presidente Biden debería de enterarse porque, cómo vamos a estar sentados en la mesa hablando del combate a la droga si ellos, o una institución de ellos, están filtrando información y dañándome, no a mí, sino a lo que represento. Cómo vamos a estar hablando de migración, de combate a la droga, del fentanilo, si un periodista dice que tiene pruebas de la DEA”, criticó.

Recordó que, se dijo, el encargado de la DEA en México estaba vinculado con narcotraficantes y “creo que lo quitaron y no se volvió a saber nada más”, y pidió poner orden”.

Solo como ilustración, recupero estos datos:

Tim Golden fue escritor senior en The New York Times, donde pasó 2 décadas como reportero de investigación, corresponsal en Suramérica y 4 años en México como jefe de la oficina del Times.

En 1997, cuando Manlio Fabio Beltrones concluía su sexenio como gobernador de Sonora, el NYT, precisamente, publicó un reportaje acusando a quien hoy aspira a volver al Senado, de proteger a Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”, líder del Cártel de Juárez.

Escribió citando a funcionarios e inteligencia de Estados Unidos, sobre una “gran cantidad de evidencia” que indicaba que Beltrones Rivera participó en reuniones donde los narcotraficantes pagaban a políticos de alto nivel para proteger sus operaciones. Involucró también a Jorge Carrillo Olea, exgobernador de Morelos, como parte de una “lista negra”.

Por supuesto, Beltrones negó cualquier vínculo con narcotraficantes y cuestionó señalamientos de los funcionarios estadounidenses sobre esa cercanía con Amado Carrillo, pero las acusaciones siguen en la polémica que rodea al originario de la antigua colonia Irrigación.

El exgobernador y varias veces representante federal, reprochó al medio y pidió aclaraciones al gobierno estadounidense. Viajó también al país vecino, donde dio conferencias en prestigiosa universidad, para desmentir su temor de cruzar la frontera ante el riesgo de ser detenido.

YO NO FUI

Tim Golden ha aceptado que no hay evidencias de donaciones y criticó a medios mexicanos de afirmar algo que él solo cuestionó en su artículo. Su texto no afirma la existencia de evidencias “contundentes” sobre tales revelaciones, por eso tituló la investigación con signos de interrogación, a diferencia de los medios en México, que “afirman” lo señalado.

“Nosotros no estamos diciendo que hay evidencias innegables, contundentes, de que se hicieron esas donaciones”, explicó, y deja a la gente sacar sus propias conclusiones, porque “no hubo un proceso judicial que llegara a validar esa información de forma definitiva”.