DE HERMOSILLO A SONORA: ¿UN MODELO QUE PUEDE CRECER?
Los informes de gobierno suelen padecer una enfermedad casi incurable: la numeritis. Miles de millones invertidos, kilómetros construidos, toneladas recogidas y porcentajes que impresionan durante unos segundos, pero que dicen poco a quien solamente quiere saber algo mucho más sencillo: ¿vivo mejor que antes?
El reciente informe de resultados del alcalde de Hermosillo, Antonio “Toño” Astiazarán, tuvo una característica distinta: buena parte de sus cifras pueden traducirse a situaciones cotidianas y, sobre todo, a personas y familias concretas.
Ahí está la seguridad.
De acuerdo con las cifras presentadas, la percepción de inseguridad se redujo 23.6 puntos porcentuales. Traducido a personas, significa que más de 200 mil hermosillenses recuperaron la tranquilidad de caminar por sus colonias.
No significa, por supuesto, que el problema de la inseguridad esté resuelto. Sería absurdo afirmarlo. Pero sí representa un cambio que merece ser analizado.
Cuando las cifras tienen rostro
Quizá ahí esté una de las diferencias más interesantes del informe.
Diez mil familias recibieron tinacos gratuitos, incluida su instalación, para enfrentar uno de los problemas más sensibles de Hermosillo: el abasto de agua.
Otras 21 mil familias fueron beneficiadas mediante esquemas de vivienda económica con aislamiento térmico y paneles solares. Y cualquiera que haya padecido un verano sonorense sabe que hablar de aislamiento y ahorro de energía no es precisamente un lujo.
En nutrición infantil, el informe contabiliza 21.5 millones de desayunos escolares entregados de manera acumulada.
Para los adultos mayores, “Construyendo Sonrisas” ha entregado prótesis dentales gratuitas a 1,783 personas, mientras “Salud en tu Casa” ha llevado consultas médicas y medicamentos sin costo a más de 1,167 hogares.
Son números, ciertamente.
Pero detrás de cada uno hay alguien.
Tecnología que produce ahorros
Otro rasgo distintivo ha sido la apuesta tecnológica.
Hermosillo pasó de 70 unidades policiales obsoletas a una flotilla de más de 350 patrullas eléctricas equipadas con sensores de inteligencia artificial. De acuerdo con el informe, la capacidad operativa aumentó 400% y el tiempo de respuesta al 911 se redujo de 40 a solamente cinco minutos.
Para alimentar esa flotilla se instalaron 19 electrolineras públicas con más de 300 cargadores solares.
¿El resultado?
Más de tres millones de pesos mensuales de ahorro en combustible que, según lo informado, se reinvierten en obras comunitarias.
Eso cambia la lógica tradicional: la tecnología deja de ser un juguete caro del gobierno y se convierte en instrumento para gastar menos y prestar mejores servicios.
A ello se suma el H Bus —Hebbus—, presentado como el único transporte público eléctrico y gratuito del país destinado exclusivamente a estudiantes universitarios y personas con discapacidad.
Incluso la red de agua potable comenzó a incorporar telemetría y sensores para detectar variaciones de presión y atender fugas en tiempo real.
Ciudadanos que deciden
Hay otro dato que me parece particularmente significativo.
Mediante el Presupuesto Creces, 72,046 vecinas y vecinos participaron con su voto para decidir la realización de 56 obras prioritarias en sus colonias.
No solamente recibir una obra decidida desde una oficina.
Decidir cuál.
Parece una diferencia pequeña, pero conceptualmente es enorme: una parte del presupuesto deja de pertenecer exclusivamente al gobernante y pasa a ser decidida directamente por el ciudadano.
Los resultados han trascendido además las fronteras municipales.
Hermosillo fue una de solamente dos ciudades latinoamericanas, junto con Medellín, seleccionadas por la World Wildlife Fund dentro del “Desafío de Ciudades” por sus acciones frente al cambio climático.
El IMCO la ubicó entre las tres ciudades capitales más competitivas del país y el Presupuesto Creces recibió el premio nacional NovaGov México 2026.
A ello se agregan la certificación Certipol de la Policía Municipal y, de acuerdo con el informe, tres años consecutivos con cero observaciones del ISAF y de la Auditoría Superior de la Federación en las auditorías señaladas sobre obra pública y fondos federales.
Fitch Ratings y S&P, además, elevaron la calificación crediticia de la ciudad en nueve escalones.
¿Y por qué solamente Hermosillo?
Aquí es donde el informe deja de ser únicamente municipal.
Hacia el final, Astiazarán planteó una pregunta que inevitablemente adquiere dimensión estatal: si este modelo de tecnología, ahorro presupuestal y participación ciudadana funcionó en Hermosillo, ¿por qué no llevarlo al resto de Sonora?
La respuesta, desde luego, no puede ser automática.
Nogales no es Hermosillo. Cajeme tampoco. Mucho menos Etchojoa, Navojoa, Caborca o San Luis Río Colorado. Cada municipio tiene necesidades, capacidades financieras y condiciones sociales diferentes.
Pero imaginemos por un momento.
Atención médica domiciliaria para adultos mayores en Etchojoa. Transporte eléctrico gratuito para estudiantes de Nogales, Santa Ana o Magdalena. Presupuestos participativos en Cajeme. Tecnología aplicada a la seguridad en San Luis Río Colorado.
No se trata necesariamente de copiar programas.
Se trata de trasladar principios: innovación, eficiencia presupuestal, participación ciudadana y beneficios que puedan sentirse en la vida cotidiana.
“Un Sonora con todo y para todos” es una consigna que apunta mucho más allá de Hermosillo.
Y evidentemente también tiene una lectura política rumbo al futuro.
Porque gobernar una capital no es lo mismo que gobernar un estado. Sería ingenuo pretenderlo.
Pero las ciudades también son laboratorios de gobierno.
Y cuando un alcalde comienza a preguntarse públicamente por qué aquello que asegura haber logrado en su municipio no podría extenderse al resto del estado, el mensaje deja de ser exclusivamente administrativo.
El informe terminó.
La conversación sobre el futuro de Sonora apenas comienza.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

