Por Rodrigo Hernández López/Foto: Montserrat López
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Más de 20 bolsas con restos humanos, algunas de ellas sometidas a altas temperaturas, así como un crematorio que operaba de manera clandestina en la funeraria El Ángel, en Iguala, Guerrero, forman parte de una nueva línea de investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) que “podría modificar” la reconstrucción de lo ocurrido con los 43 normalistas de Ayotzinapa, de acuerdo con información publicada este lunes por La Jornada.
En su nota “Dan giro al caso Ayotzinapa 20 bolsas con restos y un crematorio clandestino”, el diario señala que los restos se encuentran actualmente bajo análisis forense y que todavía no existen resultados que permitan establecer que pertenecen a alguno de los estudiantes desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014.
Según la publicación, los fragmentos óseos fueron localizados en distintos puntos, entre ellos el basurero de Cocula, el río San Joaquín y las inmediaciones de la funeraria El Ángel, donde también se habrían localizado restos dentro y fuera de las instalaciones.
La información sostiene que algunas de las bolsas, descritas como “petrosas” debido a que habrían sido sometidas a altas temperaturas, permanecieron sin ser analizadas durante años y que investigadores de la FGR realizan ahora nuevos estudios para determinar su origen y posible identidad.
La Jornada también plantea que la funeraria El Ángel se ha convertido en uno de los principales puntos de interés de las investigaciones recientes debido a que en sus instalaciones operaba el Servicio Médico Forense (Semefo) y existían tres hornos crematorios, uno de ellos presuntamente sin registro oficial.
El diario señala que una de las bolsas habría permanecido durante años en instalaciones relacionadas con el crematorio y que las autoridades buscan establecer por qué esos indicios no fueron estudiados anteriormente.
Hasta ahora, sin embargo, no existe una confirmación pública de que los restos localizados en las distintas diligencias correspondan a los 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos.
Antecedente en la funeraria
La existencia de restos óseos de 2014 en la funeraria El Ángel ya había sido documentada por Proceso.
El 21 de marzo pasado, este medio informó que durante un cateo realizado en octubre de 2025 las autoridades localizaron en el inmueble una bolsa sellada con restos óseos etiquetada con el año 2014.
En aquella diligencia, representantes de los familiares de los estudiantes fueron informados de que los restos todavía no habían sido sometidos a estudios. El abogado de los padres, Isidoro Vicario Aguilar, señaló entonces que se realizaría una búsqueda más amplia en las instalaciones.
Los familiares solicitaron que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) participara en el análisis de los restos.
En esa ocasión tampoco se estableció que los restos correspondieran a alguno de los 43 normalistas.
La funeraria El Ángel, propiedad de Rodolfo Rueda Mazón, fue asegurada por autoridades federales en octubre de 2025. En sus instalaciones se encuentra el Semefo de Iguala, que fue cateado en diciembre de ese año.
El caso de la funeraria se inscribe en una nueva etapa de las investigaciones federales sobre la desaparición de los normalistas, que durante agosto derivaron también en la detención y vinculación a proceso del exgobernador de Guerrero Ángel Aguirre Rivero por su presunta responsabilidad en el ocultamiento de información relacionada con los hechos.
El gobierno de Claudia Sheinbaum informó el 27 de agosto que existen cuatro líneas prioritarias de investigación, relacionadas con nuevas detenciones, análisis de comunicaciones telefónicas y revisión de hechos y actores relevantes, aunque no detalló públicamente su contenido.
La información publicada ahora por La Jornada plantea que el análisis de restos humanos y la investigación de la funeraria El Ángel podrían formar parte de esa nueva etapa de las pesquisas.
Por ahora, el elemento central permanece bajo análisis forense: determinar qué contienen las más de 20 bolsas mencionadas por el diario, cuándo y dónde fueron localizadas, así como si alguno de los restos puede ser identificado genéticamente con alguno de los estudiantes desaparecidos.
TOMADO DE PROCESO.COM.MX

