SE AUTODESTAPA GILDARDO REAL Y AGITA LA BITACHERA AL INTERIOR DEL PAN
En política, los tiempos no siempre coinciden con el calendario oficial. El pasado 6 de julio, el dirigente estatal del PAN, Gildardo Real Ramírez, lanzó una bomba política que cambió la temperatura en Sonora: anunció formalmente que buscará la alcaldía de Hermosillo en 2027.
Este no es solo un “destape” más; es un movimiento quirúrgico que pone a prueba la unidad de su partido y, sobre todo, la viabilidad de la carrera de Antonio Astiazarán hacia la gubernatura. Aunque el evento fue diseñado para mostrar “músculo” y unidad, la realidad interna es más compleja.
El perfil: De las tripas del Cabildo a la dirigencia
Gildardo Real no es un improvisado. Es ingeniero industrial y financiero, una formación que usa para venderse como un “administrador eficiente”. Su carta de presentación más fuerte es haber sido Secretario del Ayuntamiento (2009-2012) bajo la gestión de Javier Gándara. Con tres diputaciones repartidas en casi dos décadas —LVII Legislatura (2003-2006), LX Legislatura (2012-2015) y LXII Legislatura (2018-2021)— y la presidencia del partido, Real tiene lo que los políticos llaman “las llaves de la estructura”.
Fuego amigo: El choque de trenes en el PAN
La entrada de Gildardo a la contienda no fue recibida con aplausos unánimes. Al interior del PAN se está gestando un enfrentamiento directo con otro “peso pesado”: el exalcalde Alejandro López Caballero.
Aquí el conflicto es de manual:
- La Estructura vs. La Calle: Gildardo Real controla el aparato del partido (los delegados y la militancia), pero López Caballero, apodado “Canito”, tiene mucho más “territorio caminado” en las colonias y un reconocimiento ciudadano que suele ganar en las encuestas abiertas.
- La sombra de Padrés: Ambos aspirantes, junto con el diputado Agustín Rodríguez (quien también levantó la mano), cargan con el estigma de haber sido piezas clave en el polémico sexenio de Guillermo Padrés. Aunque Real ha intentado mostrar unidad rodeándose de empresarios y exalcaldes, fuentes internas admiten que no hay consenso sobre quién debe encabezar la fórmula.
El factor Astiazarán: ¿Aliado o competencia?
Lo más intrigante de este destape es su impacto en el actual alcalde, Antonio “Toño” Astiazarán, quien es el puntero indiscutible para la gubernatura de Sonora en 2027.
Gildardo Real ha sido muy vocal al decir que su proyecto “Voy por Hermosillo” busca respaldar las aspiraciones de Astiazarán al estado, proponiendo replicar el modelo de la capital en todo Sonora. Sin embargo, bajo la mesa hay tensiones prácticas:
Las “cartas” del alcalde: Se dice que Astiazarán, quien tiene “voto y veto” en el proceso, tiene sus propios gallos para sucederlo en la alcaldía: su Oficial Mayor, Ramón Corral Aguirre, o su tesorera, Flor Ayala. La irrupción de Real podría forzar una negociación que el alcalde no tenía planeada.
La apuesta arriesgada de “ir solos”: Real ha ratificado que la directriz nacional del PAN para 2027 es competir sin alianzas (sin el PRI). Para Astiazarán, esto es un arma de doble filo: por un lado, limpia su marca, pero por otro, corre el riesgo de “pulverizar” el voto opositor frente a la aplanadora de Morena, lo que podría costarle la gubernatura por falta de una coalición amplia.
En resumen, el movimiento de Gildardo Real busca consolidar a Hermosillo como el último baluarte del PAN, pero al hacerlo, ha despertado viejos demonios internos y ha puesto una dosis de incertidumbre en la estrategia de Antonio Astiazarán.
Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

