Pumas elimina a las Águilas; se meten a semifinales en LigaMx

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Pumas elimina a las Águilas; se meten a semifinales en LigaMx

Por Alberto Aceves/Foto: Víctor Camacho

Ciudad de México. Cuando las palabras se vuelven un símbolo, los equipos funcionan como modelo. Pumas utiliza la garra para definir el matiz que lo distingue del resto de sus rivales. Los aficionados insisten en ella como virtud básica del equipo. Su mundo bulle de batallas parejas, pero los universitarios creen en el poder que tiene jugar con la anatomía de un felino, incluso cuando sus jugadores se empeñan en complicar casi todo lo que construyen. La garra, convertida ayer en sufrimiento, impulsó la eliminación más esperada del América ante el cuadro de la UNAM (3-3, 6-6 global), la primera en una serie de cuartos de final desde hace cinco años. Su siguiente prueba será el Pachuca.

Desde el campeonato de 2011, los felinos deambularon por la Liga Mx con planteles reforzados por extranjeros y derrotas que convirtieron la aspiración de una fase final en una simple ilusión. Pasaron entrenadores, figuras internacionales -como Dani Alves y Aaron Ramsey- que ingresaron a prisión o dejaron de presentarse a los entrenamientos, pero el equipo quedó atrapado en el eco de sus épocas gloriosas. Efraín Juárez necesitó de dos torneos para cambiar la historia. 

Aunque estuvo a punto de perder tres veces la ventaja en el marcador y enfrentó polémicas decisiones arbitrales -sufrió cuatro penales  en contra, dos con el silbante César Ramos-, sus dirigidos sintieron la rivalidad del clásico como si fuera una corriente eléctrica.  

Lo que quedó al final fue la certeza de que, en Ciudad Universitaria, el uso recurrente de la garra como forma de expresión se ha vuelto otra vez algo real. No fue quizás el futbol más estético que se le haya visto a Pumas, pero la épica no siempre requiere de pinceladas. La celebración del boleto a semifinales pasará a la historia porque se consumó frente al América, el encuentro cumbre de una liguilla en la que Juárez parece recoger los frutos de su filosofía: un equipo serio, con la ambición ajustada y contundente, aunque al mismo tiempo frágil a la hora de defender. 

El América, en cambio, pareció víctima de un ataque de vértigo durante los primeros minutos. Con las bajas por lesión de Cristian Borja y Sebastián Cáceres, el conjunto de Coapa recurrió a la voluntad de los jóvenes, una medicina que resultó insuficiente para detener la hemorragia colectiva. Rubén Duarte hizo el 1-0 con un remate de zurda, luego de que Adalberto Carrasquilla estrellara la pelota en el poste (2). En otro tiro de esquina, Nathan Silva anticipó la marca de los defensores y venció a Rodolfo Cota (12). El tercero llegó por medio de Jordan Carrillo, quien definió a puro regate un contragolpe (22).

La tensión de lo que parecía una goleada no nació en el área chica ni con una atajada milagrosa de Rodolfo Cota, sino en el reglamento. Durante varias horas, el destino de la serie dependió del veredicto de la Comisión Disciplinaria. Pumas impugnó el lunes una presunta alineación indebida -un ajuste confuso en los cambios de las Águilas- y, por un momento, la ida de los cuartos de final (3-3) fue una cuestión de trámites y lecturas. 

El América se regodeó en el papel de villano intocable. Alimentó ese eslogan del “ódiame más” con la soberbia de quien se sabe inmune, criticando que su rival intentara ganar en la mesa lo que no pudo en el Azteca. Sin embargo, la justicia del campo terminó siendo más implacable. Las Águilas quedaron fuera y masticaron la impotencia de quien sabe que el peor silencio llega con el regreso a casa, pese a una reacción que hizo cimbrar la casa felina. Patricio Salas acercó de cabeza a la visita en un tiro de esquina (29) y Alejandro Zendejas, con un penalti señalado vía VAR, puso el 3-2 (39).

El semblante de Juárez al final escenificó el desconcierto. Cuando las ideas escasearon, los veteranos del equipo no miraron al cielo, sino al banquillo. Acudieron a él para volver a conectarse con el juego, pero la misma historia del partido en el Azteca se repitió. Luego del gol anulado a Erick Sánchez por supuesto fuera de juego, Alejandro Zendejas castigó un despiste de Keylor Navas, quien decidió no salir a cortar un centro, y empató los cartones al rematar de cabeza (61). Para el director técnico de Pumas, la suerte dejó de ser una aliada para convertirse en un recurso azaroso cuando el trabajo ya estaba hecho. 

Con el empate global (6-6), el destino de los dos equipos quedó al alcance o defensa de un solo gol. Los más de 45 mil 600 asistentes se abrazaron entonces a la garra, al repliegue de líneas y la apuesta del contragolpe. Desde el Pebetero, La Rebel mostró una bandera gigante con la palabra preferida, un recordatorio de lo único que quedaba por hacer. Sin embargo, Henry Martín tuvo la única oportunidad desde el manchón de penalti, el cuarto en la serie y tan polémico como los dos de la ida al no haber contacto en el área. Pero el capitán americanista lo estrelló en el poste y finiquitó su eliminación.

TOMADO DE JORNADA.COM.MX