Por Armando G. Tejeda, corresponsal
Madrid, España.- El sistema ferroviario español sufrió dos nuevos accidentes, en esta ocasión en la red de trenes de corta distancia de Cataluña, en el que se registraron dos descarrilamientos, uno de ellos provocó la muerte del maquinista y heridas leves en 15 personas. Ambos siniestros se registraron a tan sólo dos días del trágico accidente del tren de alta velocidad en la región de Adamuz, en la provincia de Córdoba, en donde chocaron frontalmente dos trenes que viajaban a más de 200 kilómetros por hora, con un saldo provisional de 42 fallecidos y 37 personas heridas graves y hospitalizadas.
Hasta ahora, la red del sistema ferroviario español era uno de los grandes orgullos del país, junto con el sistema público de salud. Pero desde hace unos años se han registrado numerosos fallos en el servicio, ya sea por el mal estado de las vías y los trenes o por los habituales y cada vez más prolongados retrasos, que antes eran poco frecuentes.
Pero nunca antes se habían registrado tantos incidentes seguidos, más aún cuando el accidente más grave, el del pasado domingo, parece tener su origen en un fallo en la infraestructura, es decir en una rotura en la soldadura de una de las vías, que provocó el descarrilamiento de tres los vagones de uno de los trenes, que fueron a su vez los que chocaron de frente contra el otro vehículo de pasajeros. En total en ambos convoyes viajaban 500 personas.
En medio de la crisis, una de las más graves de los últimos años, se registraron dos nuevos accidentes de trenes, ambos por descarrilamiento de las vías y ambos en el sistema de corta distancia en la comunidad autónoma de Cataluña, que se denomina “Rodalies”. El primero fue en una localidad de Gelida, en la provincia de Barcelona, donde la caída de un muro de contención provocó a su vez la salida de la vía del tren, dejando al menos un muerto -el maquinista- y 15 heridos leves. El segundo fue en el pueblo de Blanes, muy cerca del otro siniestro, donde unas piedras habrían provocado la salida de la vía del tren. Los dos accidentes está siendo investigados por las autoridades.
Además, los responsables de la paraestatal Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) anunció una medida inédita, que es la limitación de la velocidad a no más de 160 kilómetros por hora en el trayecto entre Madrid y Barcelona, en una franja de extensión de más de 150 kilómetros. Es una respuesta a los señalamientos al estado de las vías, parecidos a los que hicieron en el tramo donde se registró el brutal accidente del pasado domingo.
Esta medida ha hecho aumentar aún más las dudas sobre el estado de la infraestructura, de ahí que ante el accidente se ha decidido revisar todos los protocolos de seguridad y recuperar las advertencias realizadas por los propios maquinistas, que son finalmente los que recorren y conocen los trayectos. De hecho, ellos denunciaron en reiteradas ocasiones las vibraciones intensas en la zona donde se registró el siniestro, hasta el punto de que estas llamadas de alarma fueron llevadas hasta el Congreso de los Diputado.
En cualquier caso el ministro de Transportes, el socialista Óscar Puente, responsable máximo de la red ferroviaria española, insiste en su idea de que “hablar de las causas del accidente en este momento es pura especulación. Ningún técnico en este momento se aventura a dar una hipótesis sólida sobre el origen del siniestro”.
TOMADO DE JORNADA.COM.MX

