HERMOSILLO CRECE EN MEDIO DE LASTIMEROS LADRIDOS Y SOMBRERAZOS
Los grandes retos que son prácticamente imposibles de solventar en definitiva en nuestra ciudad solar, tanto para la administración de Antonio Astiazarán y cualquier otra que no disponga de unos 20,000 millones de pesos adicionales a su presupuesto anual, son el bacheo, la pavimentación y repavimentación completa de la ciudad y el problema del abasto, captación y distribución de agua. Fuera de esto, nadie está obligado a lo imposible y cuestionar lo inviable sólo puede deberse a una penosa ignorancia o a una mezquina intención.
Cuando un problema es estructural, lo casuístico es más consecuencia acumulada de la inevitabilidad que del abandono o de una pretendida ineficiencia. La mayoría de nuestras calles cumplieron hace alrededor de 20 años su vida útil en más del 80% de la superficie históricamente pavimentada en Hermosillo, a lo cual hay que agregarle la mala calidad con la que no pocas de ellas se construyeron, sobre todo en la obra hidráulica y en muchos casos, con deficiencias en la compactación de suelos, ya no digamos en lo relativo al incumplimiento sistemático de la normativa en las especificaciones asfálticas.
Los cientos o miles de kilómetros de la red de hidráulica no anda tan distante en su obsolescencia a lo cual hay que agregarle los efectos de lo anteriormente mencionado, sobre todo por causa de lo referente a la compactación de suelos, por lo que lo que sucede con las calles, repercute en la red de distribución de agua y viceversa, con lo que el reto financiero para evitar rupturas de tubería es enorme, para lo cual se tendría que sustituir, por una parte, la red obsoleta de agua y drenaje realizando obra de compactación, recarpeteo y mantenimiento de altas especificaciones para unos 20 años. Todo un protocolo operativo que depende de aventuras partidistas trianuales.
No entenderlo o hacer como que no se entiende, pone en entredicho a quien, por la causa o intención que sea, lo señale o pretenda deliberadamente generar la idea de ineptitud en una administración que ha demostrado capacidad y liderazgo en todos los renglones de su actuación, no exenta, por supuesto, de fallas o errores, que se compensan con una actitud correcta de autocrítica y atención a los yerros. Exigir perfección es una terca necedad.
Luego viene la parte presupuestal. Hermosillo dispone para su operación integral este 2026 de alrededor de 7 mil millones de pesos en la suma de sus ingresos, los cuales se acumulan en un 85% de manera autónoma, entre pago de prediales, traslado de dominio y otros conceptos, además de alrededor del 12% por participaciones federales y el resto por créditos a corto plazo, lo cual para otros municipios puede hasta resultar al revés en la ecuación.
Luego el absurdo… Hay quienes buscan sembrar la idea que toda la aplicación presupuestal anual debería destinarse a resolver los problemas de agua y calles. Algo así significaría por lo menos cuatro años de no pagar sueldos, deuda, mantenimiento e inversión en obra pública para darle gusto a esas ocurrencias infantiles. Por absurdo que luzca, así lo plantean quienes, o no entienden o no les importa hacer el ridículo con tal de inducir juicios torpemente tendenciosos distorsionando lo que vaya saliéndoles al paso.
Mucho menos mezquino sería abordar el problema desde otro ángulo, por ejemplo, bien pudiera ser tema destacable cuestionar la inamovilidad acerca del irregularmente aplicado factor de cálculo para asignar la participación federal a los municipios, actualmente basada en el censo del año 2000, con un desfase de 26 años, lo cual representaría alrededor de unos 500 millones de pesos que en los últimos cinco años no llegaron a esta administración, a lo que actualmente nos entera la federación con base en el pacto fiscal, en virtud que dicho cálculo se realiza con un criterio poblacional y nuestra ciudad de ese año a la fecha ha crecido exponencialmente, mientras su participación federal conserva la misma proporción como si no pudiera legislarse su actualización, con lo que perdemos los hermosillenses por ser el municipio de mayor crecimiento en el estado.
Tampoco plantean de manera alguna que el pago de la deuda histórica se lleva el 6 % de los ingresos, ni que cuando esta administración ha contratado deuda, ha sido de corto plazo y así se ha pagado y que además está impedido para contratar deuda más allá del periodo que gobierna. Ciertamente somos uno de los municipios más endeudados del país, pero esas pulgas son de otros perros.
Sin exagerar se puede decir que Hermosillo ha transitado en las últimas administraciones bajo un ambiente de resiliencia que se vuelve más pronunciada ante presiones políticas y presupuestales que han incluido una reconducción regalada cínicamente por un congreso local servicial y visceral, por un deliberado abandono por parte de la federación por razones partidistas evidenciadas por un presidente mal intencionado e impropiamente socarrón, por diputados federales y senadores oficialistas divorciados de cualquier representación de los sonorenses que no sea la de su alianza partidista en subordinación al poder ejecutivo, con lo que su gestión ha sido no solamente nula en materia presupuestal para la ciudad y el resto de los municipios, sino mezquina por todo lo legislado para el desmantelamiento y lamentable estado actual de la república. Sin esos bueyes se ha tenido que arar.
En ese ambiente sin duda alguna el contar con personas competentes para sacar la titánica tarea de atraer e incrementar recursos propios y lograr administrarlos de una manera equilibrada y razonablemente eficiente, habla de una visión y liderazgo que se traducen en la captación de los talentos correctos para esta tarea, donde hay que reconocer sin escatimar nada a la tesorería municipal, coordinada por Flor Ayala quien cuenta con un equipo de expertos y asesoría de primer nivel para resultados que se notan. Lo mismo aplica para la generalidad de las áreas de la administración pública hermosillense, unas muy destacables y también aquellas que pueden ser criticables, como ha sido el caso de agua de Hermosillo, que, habría que decir en descargo, opera bajo presiones enormes y limitaciones de la misma dimensión, pero al pan pan, sin rodeos.
Para querer a Hermosillo no es necesario ser de aquí, solamente se requiere vivir aquí para comparar el trabajo que se nota con lo que también se nota en otras administraciones del estado donde cualquiera terminaría por concluir que requieren asesoría del propio toño, que dicen, no les pasaría factura por ello. Ya casi se les acaba la oferta.
#ByTheWay
… Curioso caso de cacicazgo auto proclamado en el caso del presidente municipal de Caborca de apellido Mier, quien sin mediar mayor razonamiento que su autoelogio por logros administrativos que al parecer aprecia nítidamente desde su propio espejo, en entrevista radiofónica dijera lo que otros piensan igual, pero que mejor callan, respecto de descalificar a aspirantes a SU presidencia suya de él, que solamente pudiera entregarse a algo así como un clón también suyo de él como única alternativa de sucesión. Ya veremos que opina el gober al respecto, porque la pedrada va derecha y a la cabeza para personajes como Durazo, que vienen de donde viene el gober, de la cultura de la superación y el esfuerzo honestos del peladaje profundo.
… Los Mayos de Navoyork, que no la mayiza del changarro de enfrente, vuelven a casa luego de haber sido franquitados en Tucson donde tampoco pudieron jugar la temporada anterior por la Xenofobia imperante en el ambiente, por lo que el gobierno de Alfonso Durazo en lugar de tramitar nuevas visas, ni para jugadores ni para alcaldes castigados por traviesos, se pone las pilas destinando 150 mdp para remodelar el estadio de Navojoa donde la raza de la perla del mayo debe andar bailando los matachines en tiempo real y de manera singularmente arrebiatada bien contenis.
Así mix!!!
@dparra001
