QUIEREN TUMBAR A GOBERNADOR YAQUI
Profundamente empecinados como están en que todos los gobernadores yaquis respondan con sumisión a sus requerimientos, los gobiernos federal y estatal están ensayando en Loma de Guamúchil, sede del pueblo Cócorit, un golpe de Estado a las legítimas autoridades tradicionales de esa comunidad.
El 6 de enero de este año, los habitantes de Loma de Guamúchil decidieron consagrar a Marcos Valencia Ramírez como su gobernador tradicional para sustituir a Urbano Jusacamea González, quien junto con Sergio Estrella Álvarez, Emilio Ochoa y Juan Luis Matuz se habían convertido en una camarilla al servicio de los gobiernos civiles, merced a los recursos que a manos llenas les hacían llegar y sobre los cuales nunca rindieron cuentas la Tropa Yoemia.
Pues bien, al verse desplazados, esa pandilla ha buscado desde enero volver a la Comunila para tratar de ser reconocidos como autoridades tradicionales y gozar de los privilegios que les da el ser dóciles hacia los gobiernos, pero la gente ya no los quiere.
Esas personas han estado “asesoradas” por Rosario Osuna Zúñiga y Marina Angüis, quienes fueron corridos de su pueblo natal, que es Bácum, precisamente porque donde se paran solamente buscan agredir, dividir y hacerse de dinero fácil sin trabajar mucho.
CÓMPLICE
El Gobierno estatal es cómplice de todos estos malabares, pues no es casual que a otros pueblos yaquis ya les hayan entregado sus recursos y a Loma de Guamúchil se los tenga detenido la Secretaría de Bienestar, lo cual permite a los llamados “Cocinas” hacer hasta lo imposible para apoderarse de la guardia y ser ellos los beneficiarios del dinero.
Por supuesto, ese grupo ilegal es avalado por las autoridades civiles, pues a pesar de saber que la familia de Marina Angüis tiene antecedentes delictivos, los dejan operar porque les conviene tener grupos de choque para lo que pueda ofrecerse.
El lunes pasado, los ocupantes de la cocina de Loma de Guamúchil, a la que pretenden convertir en Comunila, llegaron durante la madrugada a la Guardia Tradicional y por la fuerza se metieron a las instalaciones, pero la gente ha estado muy alerta y conforme a sus usos y costumbres, los desalojó.
Este martes, incluso, la familia de Angüis andaba en plan provocador frente a las familias cocoreñas, incitando a la violencia y vociferando su deseo de que regrese al poder el gobernador que le brinda sustento económico por sus “asesorías”. La tropa dice que no caerá en provocaciones, pero que esa mujer debe regresar a Bácum, de donde es originaria, y dejar de hacerles más daño.
En sus redes sociales, los cocoreños que ya quieren disfrutar de paz en su comunidad hacen ver que uno de los problemas en este tema es la presencia de traidores a sus usos y costumbres, como una persona llamada Mario Valencia, quien abandonó incluso a su familia y los principios de lo que se conoce como la “yo’o lutu’uria” por solo unos pesos ofrecidos por el grupo de Jusacamea González.
Igual pasó con el conocido Maejto Luly y otros más que buscan mantener el sustento económico que les ofrecen por hacerse de la vista gorda.
Relatan que en un video del 1 de enero de 2026 en un evento de Estación Corral, Marina Angüis proclamó a los cuatro vientos que mantendrían como gobernador a quien conocen como “Bano”, ante lo cual muchos yaquis dijeron no estar de acuerdo, por lo que al abandonar el recinto sagrado y llevarse la vara de mando, la gente optó por desconocerlo y en su lugar eligieron a Marcos Valencia Ramírez.
“Ni Luly ni Mario se presentaron y al día siguiente pretendieron posesionar a Bano como kobanao, lo cual la tropa y la caballería no se lo permitieron”, aseguran.
Yaquis convencidos de que debe seguir respetando la voluntad del 6 de enero, indicaron que el ex gobernador se ganó a pulso que lo destituyeran porque en 2025 no hizo reuniones para informar a la gente el destino de los recursos.
Además, refieren, empezó a vender el poco ganado que quedaba en el rancho La Noria, recién recibido de manos del gobierno federal, además de que no se sabe en qué se gastó la mayor parte del apoyo denominado FAISPIAN, además de cuestiones familiares, como el adulterio, que no le está permitió a un gobernador tradicional, entre otros cuestionamientos en su contra.
Los yaquis en sus redes sociales cuestionan a los habitantes de Loma de Guamúchil: “¿Tu quieres que regrese Bano como kobanao?”.
Además de que la Iglesia tiene tiempos específicos para definir sobre las autoridades tradicionales, que regularmente llegan entre diciembre y enero, pero no a mediados de año.
“Ahora es la tropa quien define y ya definió. Ni los garrotes ni palos asustan. Vale más vivir con honorabilidad que con dinero mal habido o, peor aún, para pistiar”, asumen los cocoreños.
Y preguntan si esa es la manera de operar del llamado Plan de Justicia o la oficina más refrigerada del Palacio de Gobierno ante un artículo segundo constitucional, que ahora está en consulta, pero que define los derechos de las comunidades originarias.
“Los pueblos indígenas deben respetarse, respetar su autodeterminación. O acaso ¿quiere el Gobierno de Alfonso Durazo un muerto o varios para justificar su Plan de Justicia?
Es de esperarse que los funcionarios federales, estatales e incluso municipales de Cajeme moderen sus ambiciones y dejen a los habitantes de Loma de Guamúchil trabajar conforme a sus usos y costumbres, sin querer imponerles mas las ideas yoris.
¿Es mucho pedir?

