Entretelones/Samuel Valenzuela

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Entretelones/Samuel Valenzuela

 

FIASCO

PARA MUCHOS… habitantes de Nogales, resulta un fiasco el embovedado de la Avenida Tecnológico, obra iniciada a mediados de 2022 y concluida a penas el año pasado con una inversión cercana a los 600 millones de pesos, con el fin de controlar y conducir aguas pluviales del arroyo Las Chimeneas que bajan de la agreste zona al sur sureste de la cabecera municipal.  

Para otros, si bien son evidentes las deficiencias técnicas de la obra, así como su limitada capacidad de conducción, al menos en las últimas lluvias de alta precipitación y a pesar de haber sido rebasado dicho embovedado, al menos no ha causado desgracias qué lamentar, contrario a cuando año con año se perdían vidas y bienes por viviendas inundadas y autos arrastrados por las aguas broncas.  

Sabemos que, para enfrentar esa problemática en la temporada de lluvias, el embovedado de la Avenida Tecnológico solo es una de un par más que se requieren para controlar las avenidas, como es el caso del reforzamiento del represo Luis Donaldo Colosio y más arriba, reforzar también el dique del arroyo Las Chimeneas, como elementos básicos para el manejo de esas aguas broncas.  

No tenemos idea de porqué en la planificación para resolver ese problema, no se realizaron primero esas obras, porque de haber sido así, el embovedado en cuestión atendería los volúmenes actuales de conducción de agua no como en las lluvias pasadas, cuando, además, todos los pronósticos indican que el monzón sonorense superará la media histórica.   Como sea, a la luz de lo ocurrido, resulta obvio que se quedaron cortos en las proyecciones el entonces titular de la SIDUR, el ahora flamante senador Heriberto Aguilar y falló miserablemente el equipo del alcalde Juan Francisco Gim, en su papel de supervisión técnica de la obra, tarea que explícitamente le fue encargada por el mismo gobernador Alfonso Durazo Montaño.  

Pero, a fin de cuentas, si se trataba de salvar vidas esa insuficiente obra está haciendo su chamba por lo pronto y esperemos que así siga, así como es necesario esperar para que ya en temporada de secas se realicen las correcciones del caso para cumplir todos sus objetivos, aunque sabemos de las consabidas limitaciones presupuestales.  

Por cierto, lamentable el estado del hospital del ISSSTE en Hermosillo, el Fernando Ocaranza, pero más lamentable el tratamiento a esa evidente problemática de parte del director de esa dependencia federal, Martí Batres Guadarrama, quien al parecer padece del mismo mal que Lenia, su carnala y ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a quien con justa razón se le conoce como “La Ministra Burra”.  

El señor Batres anda de desbarre en desbarre frente al ruinoso estado de dicho nosocomio; con respuestas improvisadas que luego rectifica y un protagonismo estúpido en redes sociales tratando de desmentir lo que a diario experimentan los y las derechohabientes, así como el personal de salud que ahí presta sus servicios de forma por demás heroica.  

La situación no es nueva, pero hasta ahora parece haber reacciones del sector oficial, las cuales por cierto pueden calificarse como marranadas, además de acumularse fallas y denuncias, con servicios médicos pegados con alfileres y una infraestructura en franco deterioro.  

Y por las reacciones de Marticito Batres, todo indica que no serán resueltos en el corto plazo y por eso la burocracia federal deberá seguir recurriendo a la medicina privada para atenderse de sus dolencias, mientras se avanza en la llamada universalidad de los servicios de salud, cuando cualquier habitante de este país pueda ser atendido en cualquier nosocomio del gobierno sin mayores trámites.  

A propósito de los Batres, la aludida ministra de la SCJN tiene a su servicio 94 asesores y es reconocida por ser la más frecuente asidua a las comilonas que les preparan los chefs al servicio del Poder Judicial, además de pedir grandes cantidades para llevar a casa.