El Mensajero/Gilberto Armenta

HomeUncategorized

El Mensajero/Gilberto Armenta

La imagen es muy clara. Es el rompimiento de Célida López con Morena

Nunca estuvo bien con Morena y sus huestes, desdeñó a sus militantes en su trienio como alcaldesa, para rodearse de sus cercanos azules. No hay registro de su presencia en eventos morenistas, ni en asambleas o en convocatorias de este partido. Tampoco hay nada que indique alguna influencia de ella en la dirigencia estatal, ni en los comités municipales de este partido.

Y a Célida le gusta eso, ejercer el poder, dictar órdenes, tomar decisiones por ella misma, y en Morena eso no se lo permitieron.

Por otro lado, a muchos en el Partido del Trabajo les queda claro que el tiempo de Ramón Flores cómo coordinador estatal está por concluir, y tan es así, que el propio Ramón está por abrir un nuevo círculo político en su cartera, ahora como diputado federal, eso si la elección venidera le favorece, que todo hace indicar así sucederá.

Por eso, no es la posibilidad de llegar al Senado Mexicano lo que mueve a Célida. De bote pronto, y sin que ella lo buscara de inicio, el callejón en el que se movía le mostró una salida de amplia gama, muy apropiada: dejar de ser considerada morenista sin serlo, salir del grupo de poder político actual (donde muchas veces no se le miró cómoda, sino más bien reprimida), y la posibilidad de tomar las riendas de un PT que puede prometer mucho rumbo a los siguientes comicios.

Froylán Gámez va en el mismo sentido. Como petista de origen, el formar parte del nuevo grupo “mandamás” en el PT de Sonora, es mucho mejor que cualquier puesto en el gabinete. Hay otros petistas en Sonora que quieren ese mismo control, pero sí hacemos un recuento, también en el PT grupos externos han desplazados a los genuinos militantes. Que más daría que suceda lo mismo, ahora Célida López. Estas elecciones no sólo son para ganar o perder en las urnas, también lo son para tomar el control de los partidos políticos que buscan decidir quiénes ganan o pierden en estas.

Al tiempo.