SONORA A CINCO AÑOS DE LA VICTORIA
1.Consideraciones previas
Un Quinto Informe no es el recuento de un año, es el balance de un ciclo que define lo que sigue. Es el momento en que un gobierno deja de explicar lo que recibió y empieza a responder por lo que deja instalado para el futuro.
El informe que presenta el Gobernador Dr. Alfonso Durazo llega exactamente en ese punto de inflexión. Sonora ya no está en el arranque de 2021, está en la etapa donde se decide si lo construido es un simple cierre administrativo o la plataforma de una etapa de mayor alcance y profundidad.
Para valorarlo con objetividad, con impacto y sin perder la narrativa de lo que se vive en territorio, propongo cuatro ejes que articulan el informe: Política Social, Gasto Social, Educación e Inversión Pública.
- A manera de reflexión
- Política Social: el soporte que sostiene todo lo demás.
Toda obra y todo programa se sostienen o se caen según haya o no política social que genere estabilidad. Por eso este primer segmento es el soporte y la presentación de todo el informe.
Sonora venía de una larga etapa donde la política se ejercía desde la distancia, desde la oficina y desde la confrontación. El relato en territorio era constante: mesas reventadas con pueblos originarios, particularmente con la Tribu Yaqui, distanciamiento con el sector productivo del norte, con transportistas y con productores del sur, y una percepción muy clara en la colonia popular y en la comunidad serrana de un gobierno lejano, que atendía en Hermosillo lo que dolía en la sierra.
A cinco años, lo que documenta el informe es un giro de fondo que se siente en la calle. La política social se ha entendido como capacidad de incluir, de escuchar y de procesar el conflicto antes de que estalle. El caso más simbólico es el tránsito de la relación con los pueblos yaquis, de ser un conflicto histórico de despojo y confrontación a ser la construcción, con todos sus desafíos, del Plan de Justicia Yaqui. Esa misma lógica se observa en la interlocución permanente con el sector minero y agropecuario en los momentos de mayor tensión por precios y por agua, en los acuerdos alcanzados con el transporte público sin llegar a la parálisis de las ciudades, y en la relación respetuosa pero firme con las universidades públicas.
Ese es un logro que no se inaugura con listón, pero que sostiene todo lo demás. Cuando hay diálogo, la inversión llega con confianza porque hay certeza, y el programa social baja sin conflicto porque hay legitimidad.
La gran expectativa que abre este segmento es que esa estabilidad lograda desde el gobierno se convierta ahora en organización desde abajo. Que cada acuerdo se traduzca en comité en la colonia, en el barrio, en la comisaría y en la comunidad rural. Porque la estabilidad que se sostiene desde arriba es valiosa, pero la que se sostiene desde abajo, con gente organizada, es la que perdura.
- Gasto Social: el piso de dignidad que se volvió presencia del Estado.
El segundo segmento tiene rostro, tiene nombre y tiene territorio. Es el que la gente siente en la mesa de su casa.
El informe documenta lo que durante años fue una demanda constante en la sierra alta de Álamos, Yécora y Sahuaripa, en el sur profundo de Etchojoa y Huatabampo, y en la periferia de Hermosillo, Cajeme y Nogales: que el apoyo llegara y llegara de manera directa, sin condicionamientos políticos ni gestores. Hoy ese piso existe y está instalado.
Se transitó de la gestión con intermediario a la entrega directa, sin gestores y con regularidad, a donde antes no llegaba el Estado. Ese cambio, de forma y de fondo, no solo contiene la vulnerabilidad económica, genera un efecto de gran calado: devuelve la idea de pertenencia y de tranquilidad en el hogar. En una entidad con desigualdades históricas entre un norte industrializado y un sur abandonado, establecer un piso de dignidad es un acto de justicia elemental que la gente valora y defiende como propio.
La expectativa que se abre es potente: que ese beneficiario que hoy recibe un apoyo se convierta mañana en protagonista de su comunidad. Que el programa no solo alivie la carencia, sino que organice la esperanza. El tránsito de receptor a actor social es el gran salto que espera este eje.
III. Educación: donde el apoyo se convierte en futuro y en arraigo.
Si el gasto social da tranquilidad para el presente, la educación da futuro. Y ese es el eje más original y de mayor impacto estratégico del informe.
Durante décadas, la narrativa dominante en muchas comunidades de Sonora fue dolorosa y expulsora: el joven se va porque aquí no hay oportunidad. Se formaba en Sonora y tenía que emigrar para encontrar un empleo digno. Esa narrativa rompió familias y vació comunidades.
El informe empieza a documentar la ruptura de esa narrativa. No se trata solo de becas que ayudan a sostener los estudios y que evitan la deserción, se trata de becas que vinculan directamente al joven con el nuevo Sonora que se está construyendo a partir del Plan Sonora.
Cuando un joven de la sierra se forma como técnico en semiconductores, cuando una joven del sur se capacita en electromovilidad y mantenimiento de autos eléctricos, cuando un estudiante de la Universidad Tecnológica se vincula a la cadena de proveeduría de energías limpias, ya no está pensando en irse, está pensando en quedarse porque aquí ve futuro, ve empleo bien pagado y ve proyecto de vida.
Ese tránsito del apoyo que contiene al conocimiento que arraiga es el que convierte un programa social en un proyecto de transformación. Es la diferencia entre administrar la pobreza y formar el capital humano que va a sostener la nueva economía del estado.
Este es el segmento que más motiva porque no habla del presente de los padres, habla del futuro de los hijos. Que cada beca sea sinónimo de empleo en Sonora, ese es el gran potencial.
- Inversión Pública: de la obra aislada al proyecto de Estado con rumbo.
El cuarto eje cierra la narrativa con visión de largo plazo.
A cinco años, la inversión pública no se mide por cuántos metros se pavimentaron, se mide por si cambió la vocación económica del estado. Y en ese punto el informe es contundente.
La modernización del Puerto de Guaymas no es una obra portuaria más. Es la recuperación de la vocación histórica de Sonora como plataforma logística del noroeste, como puerta del nearshoring y como salida natural hacia el Pacífico. Es una obra que cambia la escala económica del estado.
El Plan Sonora de Energías Sostenibles no es un conjunto de paneles solares. Es la inserción inteligente de Sonora en la conversación global de la transición energética, de la electromovilidad y de los semiconductores.
La infraestructura carretera, hídrica y de conectividad en la sierra no es solo asfalto y tubería. Es la sutura histórica de dos Sonoras que vivieron de espaldas durante décadas. Es llevar la justicia territorial a donde nunca había llegado.
Por primera vez en muchos años, la inversión pública no se ve dispersa ni con lógica de ocurrencia, se ve articulada bajo una visión de Estado. No busca el aplauso inmediato, busca la viabilidad de los próximos veinte años.
La expectativa que deja este eje es que esa inversión se traduzca en empleo bien pagado en territorio y que cada obra del Plan Sonora tenga un componente de formación y de proveeduría local..
- Consideraciones finales
Visto en sus cuatro ejes, el V Informe presenta un balance sólido y estimulante.
Una política social que devolvió estabilidad y que es el soporte de todo lo demás, un gasto social que instaló un piso de dignidad y que devolvió la presencia del Estado donde no existía, una educación que empieza a convertir el apoyo en futuro y en arraigo para nuestros jóvenes, y una inversión pública que dejó de ser ocurrencia para volverse proyecto de Estado con visión de largo plazo.
Articulados, esos cuatro ejes dejan de ser logros aislados y se convierten en un modelo con posibilidad real de trascender el sexenio.
El momento que vive Sonora es el más interesante de los últimos años. Lo logrado hasta aquí permite afirmar que hay gobierno, hay rumbo y hay proyecto. Lo que sigue es la tarea más apasionante: convertir cada obra en escuela de formación, cada programa en núcleo de organización y cada acuerdo en unidad.
Esa es la ruta que ha planteado el Gobernador Dr. Alfonso Durazo: obra que se ve y trabajo de fondo que sostiene. Si esa articulación se consolida en territorio, con la gente, Sonora no estará cerrando un ciclo administrativo, estará abriendo una etapa de mayor alcance para todos.

